No me representa
Publicado el 08/03/2020 a las 08:43
Discutía el otro día con mi hermana sobre el nuevo grito de guerra del Ministerio de Igualdad: “Solas y borrachas”. Una frase por la que la gente en redes se ha llevado las manos a la cabeza. “El Ministerio de Igualdad fomenta el alcoholismo”, decían unas; “no aspiro a que mis hijas vuelvan borrachas a casa”, decían otras. Yo leía y leía, y hablaba y hablaba con mi hermana. No es que ninguna de las dos seamos expertas en materia de igualdad, no, es que tenemos posturas muy diferentes en la vida en general y nos gusta discutir sobre ellas, y a mí eso es algo que me enriquece. Ella me decía que sí, que le parecía bien este nuevo tipo de comunicar en redes por parte de un ministerio, y que sí se sentía identificada con el eslógan. Y yo… Pues a ver, puedes corear ese grito en una manifestación, puedes pensarlo siempre, puedes sentirlo cuando vuelves sola de fiesta a casa con copas de más pero creo que no es un lenguaje adecuado para colocarlo en una cuenta institucional que, se supone, representa a todos los españoles.
Hace unos años se coreaba en la calle aquello de “Que no, que no, que no nos representan”, y me atrevería a decir que entre otras personas que lo gritaban estaba nuestra actual Ministra de Igualdad. Es por eso que yo ahora me dirijo a ella. Que no me representa. Que no me representa ese feminismo anticapitalista que defiende, y que yo comprendo, desde su sillón en el Gobierno, con su sueldo, que es mucho más que tres SMI. Con una casa que más de la mitad de la población española desearía y a la que no puede acceder (cada uno con su dinero hace lo que quiere, pero no hago más que lo que ellos criticaban hace unos años). Con su vida arreglada y con su lucha contra el hombre blanco, cis y hetero. Porque la señora Ministra de Igualdad también es una mujer acomodada, muy acomodada, cis, blanca y hetero que vive una vida que seguramente ni un tercio de la población se puede permitir.
Que no me representa. Que no representa un sentir generalizado. Ella hablaba de casta, y por y para el pueblo. ¡Ja! Desde su posición se habla fácil. ¿Qué hacemos con Montero? Feminista anticapitalista, que no le parece correcto hablar de determinados feminismos porque no todos los feminismos son igual de válidos. Que está en contra de esos feminismos que defienden las mujeres del Ibex35, como las llaman coloquialmente. ¿Qué hacemos con todas esas mujeres que han luchado para ganarse un trabajo con puestos de responsabilidad, que por desgracia siguen siendo las menos? ¿Las relegamos al ostracismo? ¿Todas son explotadoras? ¿No pueden ser feministas? Ella que defiende ese feminismo que va en contra de esas mujeres que, dicen, para llegar a donde han llegado están pisando y explotando a otras mujeres más pobres para que cuiden de sus hijos, o de su seguridad. (...) Que no me representa. El 8M es un movimiento global y maravilloso en el que millones de mujeres salimos a la calle a gritar que estamos aquí, que existimos, que si nosotras paramos un día, el mundo se viene abajo. Que esta ley que presenta junto a su ministerio es una ley de pin, de medallita. Es una ley de arma propagandística que Irene Montero se va a colocar como mérito increíble, y que ha hecho corriendo, deprisa y mal. Porque mire, en algo sí le doy la razón, en que nos quiero a todas vivas y nos quiero a todas en casa sanas y salvas, pero no con esta ley. No.
Que no me representa. Yo creo en un feminismo sin apellidos, para todas y de todas, sin ninguna restricción. Creo en ese feminismo que persigue la igualdad real entre hombres y mujeres. En educar en los mismos valores a unos y a otros, que no por ser hombre se tengan determinados privilegios y si se creen que los tienen, poder erradicarlos. Que no me representa. Porque se ha dedicado a repartir carnets de buenas y malas feministas. Y por ahí sí que no paso. ¿No es el feminismo intersectorial? ¿No es para todas? Pues eso, para todas. Recuperemos esa bonita palabra que parece que se ha quedado dormida en algún cajón, en algún cartel de hace unos años. Sororidad. ¿Le suena? Qué maravillosa palabra: “relación de solidaridad entre las mujeres, especialmente en la lucha por su empoderamiento”. Término que no inventaron ellos, por cierto, ni las todopoderosas feministas socialistas, que la acuñó Unamuno.
Y termino. Clara Campoamor - sí, esa feminista de la que todos queremos apropiarnos pero que no era de ninguno de nuestros partidos- decía: “¡Abolicionismo, lucha contra el alcoholismo, elevación del nivel moral, educación sexual, responsabilidad ante la progenie son banderas dignas de tremolar al impulso de manos femeninas, conmovidas ante la injusticia prolongada del mundo!”. Pues eso, luchemos contra el alcoholismo y contra otras muchas cosas. Porque su mensaje se entiende y se comprende: todas queremos volver a casa sanas y salvas, y como queramos. Pero que haga el favor y ese eslógan lo deje para manifestaciones. Y vuelvan a ese de “Nos queremos libres y vivas y sin miedo”.
Paloma Lorenzo Usabiaga, periodista