¿Por qué votar al árbol del año?
Publicado el 17/02/2020 a las 08:11
Desde siempre los grandes árboles han sido referencia en el paisaje y en la cultura, las tradiciones y las costumbres de nuestras comunidades y pueblos. La mayoría son auténticos monumentos históricos, de gran tamaño y longevidad. Y muchos de ellos han vivido gran parte de la historia durante generaciones. Algunos son auténticas catedrales vegetales vivientes, bellos, grandiosos y de dimensiones colosales. Otros albergan curiosidades o rarezas. Todos ellos forman parte de nuestro patrimonio natural e histórico que es preciso conocer y conservar.
España es uno de los países de Europa con mayor diversidad vegetal y animal y, por ello, existe una gran abundancia de árboles singulares pero en muchos casos algunos de estos árboles son poco conocidos y pasan desapercibidos por los propietarios de los árboles, que viven en el desconocimiento mas profundo sobre la riqueza e importancia de los árboles que habitan sus terrenos. La mayoría de estos árboles se encuentran en zonas rurales con escasa población, zonas desfavorecidas en donde no llegan de forma adecuada las comunicaciones virtuales que tanta falta hacen en nuestros días. Este es el caso de Mendaza, un pequeño pueblo de Navarra localizado en Tierra Estella, que alberga uno de los mayores tesoros vegetales de nuestro territorio, una hermosa y longeva encina con nombre propio, conocida como el “Encino de las tres patas”, que opta a ser Árbol Europeo del año 2020 mediante el concurso “Tree of the year”.
Apoyar esta iniciativa tiene varios beneficios para toda la sociedad. En primer lugar, ayudamos a una población rural a poner en valor su patrimonio natural. Además, se aporta visibilidad a los árboles singulares fomentando su protección y conservación. Al mismo tiempo, favorecemos iniciativas de turismo ambiental y cultural en zonas despobladas. Y, por último, luchamos todos por un objetivo ambiental común importante y necesario en nuestro días.
Los árboles singulares son un recurso educativo y turístico indudable que es preciso poner en valor de una forma sostenible y cuidadosa con su hábitat. Desde ‘Bosques sin fronteras’ creemos firmemente que el conocimiento por parte de la sociedad genera respeto y valoración, tanto de los árboles visitados como de las zonas rurales a las que se acercan los visitantes. Cada uno de estos árboles, todos los catalogados y lo que no lo están, y todos ellos en general forman parte de nuestro patrimonio natural e histórico que es preciso conocer y conservar. Como dijo el ecologista senegalés Bada Dioum: “Al final, sólo conservaremos lo que amamos, sólo amaremos lo que entendemos, sólo entenderemos lo que nos han enseñado”. Así que queda en manos de todos conservar y transmitir a las generaciones futuras este patrimonio natural único e irrepetible. Se puede votar por el “Encino de las tres patas” en www.treeoftheyear.org/spain.
Susana Domínguez Lerena, presidenta de Bosques Sin Fronteras