Hacer feliz el 2020
Publicado el 10/01/2020 a las 07:22
Espumillones despistados. Belenes anacrónicos. Me quedo mirándolos, sin pestañear y pienso de qué habrán sido testigos. ¿Falta de tiempo o nostalgia? Ahí siguen. Todavía sin meter a la caja. Pero ya no queda ni la nata del rosco y la sorpresa a saber y el haba sin plantar. A ellos les da igual el año nuevo, el siguiente y los siglos y el Amén. A lo sumo pierdan su brillo. A lo sumo alguna figurita pierda un brazo. A ellos se la repamplinfa todo. Normal. No sienten. No padecen. Estamos en el 20. Pero todo sigue igual o peor. ¿Entonces por qué se desea tanta felicidad artificial más que el espumillón, más que el agua hecha de papel Albal? La felicidad nace en nuestro ombligo, nuestro pesebre. No hablo de narcisismo, hablo de esencia y de presencia. La felicidad está dentro de nuestro vientre, y no hablo de mujeres encinta. La felicidad somos cada uno de nosotros donde nace, crece, se reproduce y ...fina. Cuando se apagan las luces y no hablo de las de Navidad, muere en él, en nuestro pequeño y gran ombligo, calentica, acurrucada y en paz.
Elena Pinto Mendaza