Ya tenemos presidente
Publicado el 09/01/2020 a las 22:02
Por fin tenemos presidente del Gobierno de España. Tras varios meses, dos elecciones generales y una gran cantidad de idas y venidas, al fin se ha logrado el objetivo. Para conseguirlo, el Sr. Sánchez ha desplegado una gran cantidad de artimañas de dudosa honestidad. A decir verdad, ha tenido que recurrir al engaño, sabedor de que un amplio porcentaje de votantes socialistas no veíamos con buenos ojos un proyecto de gobierno con Unidas Podemos. Optó no solo por ocultarlo, sino que incluso afirmó rotundamente en incontables ocasiones hasta la víspera de las elecciones que jamás formaría un gobierno de coalición con dicho partido “por responsabilidad política, por el bien de España y para poder dormir tranquilo”. Sin embargo, la gran sorpresa llegó cuando apenas dos días después de los comicios, cambia completamente de parecer. Aquello que no le dejaba dormir, en cuestión de horas, se había transformado en un “proyecto ilusionante” apoyado en el PNV, ERC, EH Bildu y algún otro partido regionalista. Una vez firmados los acuerdos con estos partidos, el Sr. Sánchez nos vuelve a engañar y ordena habilitar el Congreso de los Diputados el día 5 de enero, un día festivo, con la finalidad de celebrar el primer Consejo de Ministros el viernes día 10 y poner al país en marcha cuanto antes. Sin embargo, vuelve a llegar la sorpresa. Una vez conseguido su nombramiento como Presidente del Gobierno, el Consejo queda pospuesto. Parece que España puede esperar un poco más. Ante esto cabe preguntarse, ¿no sería el verdadero motivo de acelerar la investidura el ajustado número de apoyos y la posible aparición de algún tránsfuga? La respuesta está bastante clara. Volviendo a Navarra, nuestra presidenta la Sra. Chivite en su día optó por la misma opción que el Sr. Sánchez a la hora de conformar gobierno, la opción A, aquella que llevaba directamente a ocupar el ansiado sillón. La opción B, que hubiera sido probablemente la más aceptada por una inmensa mayoría de ciudadanos navarros, la despreció. Claro, con ésta no había sillón. Así que optó por un gobierno de progreso conformado por los defensores de las instituciones navarras, es decir, Geroa Bai, PNV (sí, también PNV), Unidas Podemos y EH Bildu. Parece difícil pero tampoco era tan complicado. Bastaba con decir “sí” a lo que en la anterior legislatura decía “no”. Solo nos queda conservar la memoria para que en los próximos comicios sepamos en quién depositamos nuestra confianza. Yo, por coherencia, responsabilidad política y para poder dormir tranquilo, les anuncio que con mi voto no cuenten.