Un servicio impagable

Jose Mª. Arzoz|

Publicado el 08/01/2020 a las 08:17

El pasado domingo de cabalgata, quedé atrapado en el ascensor del estacionamiento municipal de Plaza de Toros a las 8,50 horas (am), en el nivel O y cuya puerta de entrada y salida da directamente al paseo peatonal. Al verme en aquella situación, llamé varias veces al timbre de emergencias y siempre me contestaba la misma voz previamente enlatada, repitiendo machaconamente el mismo estribillo: que me atenderían enseguida. Sentí la sensación de que estaba comunicándome con un cencerro... Toqué asimismo varias veces la sirena cuyo sonido estridente alborotaba la calle, sin respuesta alguna. En vista de que pasaban los minutos que me parecieron eternos, decidí llamar al 112 y entonces sí recibí respuesta inmediata y profesional porque no habrían pasado ni cinco minutos más de esta llamada “buena”, cuando escucho la voz de los bomberos desde la calle, anunciándome que ya estaban allí para desatrancar aquella puerta de inmediato y sacarme de la cabina, como así fue. Me sentí orgulloso de aquel servicio impagable, hecho con toda naturalidad.

Sirvan estas líneas agradecidas a los tres hombres que atendieron el servicio, extensivas al resto del cuerpo, siempre tan diligentes, abnegados y cercanos. Son admirables.

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