Como Torre de Babel
Publicado el 20/12/2019 a las 08:38
Después de más de cinco siglos como reino y nación, con más de mil batallas ganadas o perdidas contra cartagineses, romanos, bárbaros, árabes, ingleses, franceses, entre otros, y un sinfín de invasiones con resultados de todo tipo reino de taifas, moros y cristianos... Pues bien, ahora resulta que por la fuerza y la sin razón podemos vernos de la noche a la mañana sin reino, estado o nación. Con una mano delante y otra detrás, por culpa de un grupo de fanáticos nacionalistas o iluminados que no habiendo sido algunos más de un condado, señorío o región, quieren ahora imponer por la fuerza y la sinrazón lo que nunca ellos alcanzaron... Es decir, ni reino ni nación, y yo me pregunto: ¿no habrá en toda España un solo partido o político que no se dé cuenta que lo que pretenden estos individuos es romper España en dos? ¿Dónde hay un hombre de Estado? ¿Dónde queda la razón? Estas y otras preguntas sin respuesta son las que a diario se hacen o se harán los ciudadanos cuando van a votar. Este problema que ya viene de atrás y que se nos está enquistado como un cáncer de piel o piedra al pedregal solo tiene una solución: extirparlo antes de que se produzca el mal. Porque el seguir con paños calientes solo sirve para retrasarlo y esto sería fatal. De momento es Cataluña, a renglón el País vasco, ¿y después? Solo el tiempo lo dirá pero habrá que hacerlo. Y no solo por los catalanes y vascos que vivan en dicho lugar sino por cualquiera que se sienta español y quiera vivir en paz. Ahora en Navarra, con el beneplácito del señor Sánchez y la señora Chivite, nos están tratando meter de nuevo en el ojo del huracán solo que esta vez no lo tienen tan claro. Lástima no haber sacado un voto más. Por esto y otras razones, si queremos que navarra y esta nación después de más de cinco siglos de historia esté entre las mejores democracias de Europa, prospere y sea respetada como se merece. Dejémonos ya de tantos odios y rencores y no caigamos de nuevo en odios y errores que nos lleven a un callejón sin salida o una torre de Babel. Feliz Navidad.
José Mª Redín Berdonce