La muerte

Dana Miranda Peña|

Actualizado el 24/11/2019 a las 13:28

Esta semana he conocido de cerca lo duro que es perder a un ser querido. Muchas veces, cuando iba a visitar a mi abuelo, él me decía: nena, cuando yo me muera… y antes de que acabase la frase, yo le cortaba. Yayo, que no vamos a hablar de eso ahora. Que no digas tonterías. Me daba vértigo pensar en el hecho que, algún día, mi abuelo ya no estaría. Así que enfrentarme a esa situación era algo que postergaba in enternum. Como si no fuera algo inevitable. Y ahora, que estoy aprendiendo a hacerme fuerte, pienso mucho en qué me querría haber dicho. Pienso mucho en que, por mucho que me doliese, hablar con naturalidad de la muerte era una manera de romper el tabú que la envuelve, una manera de aprender a gestionar nuestras emociones de una manera mucho más llevadera. Aunque el vacío emocional y físico que esta pérdida nos deja es irrefutable.

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