Campaña en mínimos históricos
Publicado el 28/10/2019 a las 08:17
La pasada semana los medios de comunicación de Aragón han dado la noticia de que varios embalses de esa Comunidad han entrado en situación de “emergencia” por la escasez de reservas. El último índice de sequía de la Confederación Hidrográfica del Ebro revela que una de las zonas de mas superficie de regadío de Aragón y de España, con más de cien mil hectáreas, debido a que el estiaje ha estado muy por debajo de la media que solía registrarse en este periodo de tiempo, desde que se tienen datos automatizados. Ello ha provocado un déficit de reservas muy importante en algunos embalses. Se ha pasado de situación de alerta a la de emergencia para varias cuencas ya que los embalses de la cuenca del Ebro suman ya más de cuatro meses de descensos, estando al cuarenta por ciento de su capacidad. La situación actual afecta también a la Comunidad de Regantes del Canal de Bardenas, donde la campaña terminó en mínimos históricos, porque ha sido el quinto año más seco de los más de sesenta de gestión del embalse de Yesa. En una reunión de la Confederación se insistió en la necesidad de concluir las obras de recrecimiento de Yesa como principal garantía de suministro de agua a todos los usuarios. La capacidad de este embalse es de 447 hectómetros cúbicos y se encuentra actualmente con 67, por tanto a un escaso quince por ciento, algo insólito que hace su paisaje fantasmal si se pasa por allí. Hay que recordar que, a través de él, se suministra agua al embalse del Ferial, el cual dota de abastecimiento a los municipios navarros de Arguedas y Valtierra, que pueden verse afectados en el caso de alguna restricción. Si miramos a Navarra, con una capacidad hídrica en los embalses que se calcula en unos mil hectómetros cúbicos, se dispone actualmente de reservas por 311. Es decir, de un treinta por ciento, menos que nuestros vecinos aragoneses. Itoiz está al cuarenta por ciento y si pasamos al tercer embalse por recursos, que es el de Alloz, se ve que está a un treinta por ciento. En mi opinión, estos datos facilitados por la CHE debieran de alertar a los responsables de nuestra Comunidad y no parece ser así. Hace tan solo dos años, la entonces Consejera de Medio Ambiente tuvo que solicitar, a pesar de sus reticencias iniciales, incluir el tramo navarro del Ebro en las medidas urgentes contra la sequía para que les reconocieran el amparo a la normativa nacional de medidas contra este fenómeno. Concretamente se pidió para cuarenta mil hectáreas de regadío navarro que dependen del río Ebro y de sus canales Imperial, Lodosa y Tauste, por los efectos que podían tener en el sector agrario navarro y, en especial, en la Ribera. Sin embargo los planes de sequía para el abastecimiento de grandes poblaciones se quedaron en el tintero. Creo que ha llegado el momento de que se busque la colaboración entre el Gobierno Central, la Confederación Hidrográfica del Ebro y el Gobierno de Navarra, para trabajar juntos en una comisión de sequía con medidas para el cambio climático y la gestión eficaz de los recursos de agua. El cambio climático se impone y hace que tengamos sequía meteorológica e hidrológica con escasez de lluvias. Por tanto, hay que disponer de unas infraestructuras hídricas adecuadas como el Canal de Navarra que con sus casi doscientos kilómetros proyectados daría solución definitiva al problema en Navarra. A ver cuándo es una realidad.
Ricardo López Pérez, exvicepresidente de la Junta de Aguas de Tudela