Cincuenta años llenos de gratitud
Publicado el 20/10/2019 a las 08:27
Son muchos años, 50, en la vida de una persona. Son estos años entre 1969 y 2019 los dedicados a intensa labor pastoral los de un sacerdote, Pedro Jurío Goicoechea. Hoy sigue en la brecha y esperamos que por mucho tiempo más. Ayer le hicimos presente en las “Bodas de Oro Sacerdotales” y esta gratitud quiero hacerla sencilla y abierta como reconocimiento y unida a lo que dice el Salmo “…dad gracias al Señor porque es bueno”, y añado “es bueno el Señor, su mensaje y sus mensajeros”. Soy una persona de las muchas que se han enriquecido con el saber, hacer y ser de este sacerdote. Por eso, gracias. Ha vivido y vive entre nosotros mostrándonos la entraña de la palabra, con mayúscula, no la suya, sino la que trasciende en nosotros los hombres y mujeres de hoy, la palabra que llega al interior, al fondo del ser, de manera nítida, verdadera, transparente, que brille y vibre esa esencia el Espíritu. Los sacerdotes son imprescindibles en nuestra sociedad, en nuestras vidas, antes, ahora y siempre son un regalo entre nosotros. Hago mías las palabras del Profeta diciendo “¡Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que proclama la paz, que anuncia la buena noticia…!” Vigente. Lo esperamos. Les necesitamos. Nos explicaba muy bien, tiempo atrás, cuando lo escribía en la hoja “La Verdad” y también en este Diario de Navarra, escueto, concentrado, lo esencial. Por todos y cada uno de los cincuenta años y siguiendo en marcha: gratitud.