Peatones, ciclistas y chóferes

José Antonio Equiza Larrainzar|

Actualizado el 20/10/2019 a las 13:10

Vaya por delante que me gusta la bicicleta. Ágil y no contaminante (esencial hoy día desde la conciencia ecológica común). Hoy día la uso en vacaciones, en lugar de carriles bici entre bosques y árboles. En Pamplona-Iruña soy peatón, usuario de transporte público y, en algunas ocasiones, chófer de coche. En mi adolescencia (ignorancia atrevida, con 13, 14 y 15 años; hace 45 años de esto) era ciclista a tiempo completo. Dos cosas me hicieron bajarme de la bici y hasta hoy. La primera, una bronca enorme de un policía municipal de tráfico, por no hacer caso a una señal. “¿No ha visto usted la señal?”, me gritaba. Yo sí la había visto, pero no sabía lo que significaba, aunque circulaba. La segunda, un camión que me silbó la oreja, desequilibrándome. Tras esta castaña, dije “se acabó…” Desde hace años tengo una duda que quiero compartir. ¿Por qué pasé un examen para conductor de coche (otros de moto), y nos ponen cinturones y cascos (que agradezco) y, para ser ciclista, todo el mundo vale? Puedo ser ciclista sin casco, sin saber las señales, sin exámenes, sin nada, como yo hace 45 años. ¿Tiene menos peligro una bici donde el chasis eres tú, que un coche, decía mi padre? Me consta que la mayoría de ciclistas son prudentes y respetuosos; saben las normas…aunque sólo se lo exija su supervivencia y consciencia. Pero a ver si alguien me explica, por qué he estado a punto de atropellar con mi coche, en un paso de peatones, dos veces el último mes, a un ciclista adolescente chico mientras miraba su móvil, menor de 16 años y sin casco obligatorio según la ordenanza municipal (que seguro no ha leído) y a dos chicas preadolescentes que cruzaban en bici “volando, sin casco y sin sesera” el paso de peatones, sin carril bici al lado del paso cebra, sin echar pie a tierra, confundiendo el paso de peatones con una carretera y la bici con un juguete. Y además del susto que me queda, porque no quiero desgraciar la vida de nadie, incluyendo la mía si atropello a alguien, me tengo que aguantar sus risas y sus insultos. Yo estoy preparado cuando soy chófer de coche, “para ver a alguien” con velocidad adecuada, no para esto. Me molesta que en 45 años no hayamos avanzado en este tema. La ignorancia atrevida adolescente sigue siendo estándar (la mía y la de estos chicos/as). La diferencia es que cuando el municipal me echó la bronca me fui a aprender las señales y ahora, estos chicos “engreídos y agrandados” me enseñan el dedo corazón en forma de peineta. Estoy cada vez más preocupado. Incumplimientos y peligros nuevos. Sé que esos tres chicos/as, no van a leer esta nota. No quiero sólo exponer una queja. Aporto una posibilidad. ¿No podría ser de obligado cumplimiento trabajar en las aulas de la ESO, la nueva Ordenanza Municipal de movilidad de Pamplona-Iruña? Muchos preadolescentes van en bici. Serviría para “agrandar consciencia” de que “entrar en tráfico e ir en bici no es un juego-juguete”. Salud.

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