Compaginar diversión y tranquilidad para todos
Publicado el 16/10/2019 a las 08:03
Diario de Navarra del pasado 8 de octubre publicaba una carta de Daniel Gutiérrez en la que se quejaba del escándalo sonoro ocurrido en las inmediaciones de San Juan de Dios el 27 de septiembre con las lógicas molestias para los enfermos de este hospital. Toda mi solidaridad, mi comprensión y mi apoyo a este señor porque las mismas molestias debemos soportar muchísimas veces al año las personas residentes en los edificios próximos al parque Antoniutti, la Taconera o la calle Bosquecillo. Son numerosísimos los eventos que en esta zona se celebran a lo largo del año, la mayoría de gran duración y todos sin excepción acompañados de una intensísima megafonía (brutal), a nuestro juicio desmesurada.
Últimamente hemos tenido que padecer el festival flamenco en la calle Bosquecillo con música atronadora durante cuatro días seguidos desde las 14 hasta las 22 horas ininterrumpidamente (ocho horas de martirio). Durante todo el mes de agosto los conciertos en el patio de Civican, a finales de agosto los campeonatos de patinaje en la pista Antoniutti, y una larguísima lista que haría interminable este escrito. El último el pasado 12 de octubre que se ha celebrado en la calle Bosquecillo una fiesta - imagino- sobre la Hispanidad que desde las 11 horas hasta las 22 ha estado emitiendo música con una potencia absolutamente insoportable dentro de las viviendas próximas. Los residentes en los edificios próximos, mayoritariamente personas de avanzada edad, venimos dirigiéndonos al Ayuntamiento de Pamplona desde hace años rogando que o bien se reduzca el volumen sonoro, limitando los decibelios para que lo oigan los participantes pero no toda la barriada, o bien se celebren en lugares donde no perturben la tranquilidad ciudadana. Ningún Ayuntamiento ha tenido la sensibilidad de solucionar este problema. La calle es un espacio público y creemos que nadie debe apropiársela organizando o autorizando actos que por su volumen sonoro perturben gravemente la tranquilidad vecinal. Entendemos que es perfectamente posible compaginar la fiesta con la tranquilidad de los vecinos dentro de sus domicilios. Tengo en casa una persona delicada de salud que no puede salir a la calle y el día 12 no pudo descansar un solo momento, ni siquiera después de la comida, por el estruendo organizado en el Bosquecillo. La impotencia y la rabia que se siente ante tales situaciones son infinitas. Mi llamada a la Policía Municipal rogando que se redujera el nivel acústico fue inútil. Ruego encarecidamente, una vez más, a los señores políticos que se compagine la diversión de unos ciudadanos con la tranquilidad de los residentes en las viviendas próximas a los eventos festivos que se celebren.