Permisos paternales
Publicado el 05/10/2019 a las 09:42
El efecto que producen los permisos paternales cuando la madre los necesita para la familia es grande. Ahora el padre puede apoyar a la madre en la temporada siguiente al parto, más delicada para ella, justo cuando tiene especial necesidad: por ejemplo, porque está cansada o debe acudir al médico. De esta forma puede evitarle o aliviarle la soledad y la ansiedad que están relacionadas con la depresión posparto.
En concreto, entre las madres que han dado a luz tras la reforma, han bajado un 14% las consultas médicas por complicaciones; un 11%, la prescripción de antibióticos, y un 26%, la de ansiolíticos. Esos son los promedios: el descenso es mayor durante los primeros tres meses o si la madre tiene afecciones anteriores al parto. La reforma exhibe un rendimiento muy alto: a cambio de un ligero aumento de ausencias del trabajo no programadas entre los padres, la salud de las madres ha mejorado claramente. De ahí que el efecto del sistema actual se debe no tanto al aumento del permiso disponible para los padres en el primer año cuanto a la flexibilidad para hacer uso de él. Las políticas como la anterior sueca o las vigentes en muchos países, con periodos relativamente largos de permiso exclusivo para el padre, pretenden reforzar la vinculación de este con el niño y la corresponsabilidad en el trabajo del hogar. Pero, al no facilitarle estar en casa en los momentos en que la madre reciente es más vulnerable, pueden contribuir indirectamente a que ella esté peor de salud o se recupere con más dificultad.
Jesús M. Madrid