Oh Potestad, mi potestad
Publicado el 09/09/2019 a las 07:59
Hace ahora un año, el 19 de agosto de 2018, el presidente del PSN, Fabricio Potestad, respondía en estas páginas a un artículo mío, publicado el día 16 de ese mes, sobre lo sucedido en Berriozar con motivo del XVIII Aniversario del asesinato del subteniente Casanova. En él decía que mi escrito le había producido “cierta indignación” pues “velada e injustamente situaba al PSOE en un lugar connivente con Herri Batasuna”. Desde entonces, aunque tan sólo han transcurrido doce meses, mucho ha cambiado el panorama político navarro: la secretaria general del PSN, gracias a la abstención de EH Bildu (sucesora de Herri Batasuna) ocupa la presidencia del Gobierno y este año ha recibido durísimos reproches y críticas en ese acto de Berriozar por el “macabro y humillante pacto” que le ha aupado a ese sillón. Por eso, cuando leí lo que allá sucedió (este año no pude asistir) me acordé de esa “hipocresía” de la que hablaba el Sr. Potestad que, decía, “de forma maniquea pretende dividir a los partidos democráticos que siempre hemos estado y seguimos estando con las víctimas y contra los verdugos”.
Estos últimos días el PSN que preside el Sr. Potestad ha tenido una oportunidad de oro para pasar de esas palabras a los hechos para demostrar a todos, de forma clara y nítida, que, efectivamente “están con las víctimas y contra los verdugos”. Ha sido en Huarte, donde su partido, junto con el Grupo Independiente de Huarte (GIH) y Navarra Suma, conformaba la mayoría absoluta que, como sucedió el pasado junio en la constitución del Ayuntamiento, podía impedir que EH Bildu se hiciera con la alcaldía por el procedimiento de la lista más votada. No ha sido así y, por eso, aunque el secretario de Organización del PSN, Sr. Alzórriz, ha dicho que “no han existido pactos con EH Bildu para entregarle la vara de mando” y aunque haya tratado de justificar esa cesión argumentando que no han encontrado un candidato que haya querido asumir el puesto de concejal en ese municipio, yo, como la mayoría de los navarros, no me lo creo, porque en esa lista municipal de Huarte el PSN tenía un candidato de lujo, ni más ni menos que a su presidente, Sr. Potestad, hombre de probada experiencia municipal, pues fue concejal de Pamplona. Por eso, en estos momentos, al ver el patético espectáculo que los socialistas, con su presidente a la cabeza, han dado en Huarte, han venido a mi mente las palabras con las éste terminaba su escrito del año pasado: “albergo la esperanza de que la gran mayoría de la ciudadanía, sea del partido que sea, dolorida y hastiada de este trágico pasado, aspire a resolver sus problemas y sus diferencias con la palabra, el consenso, la tolerancia y la aritmética democrática”.
Sr. Potestad, en Huarte han fallado “la palabra, el consenso, la tolerancia y la aritmética democrática” entre esos “partidos democráticos que siempre hemos estado y seguimos estando con las víctimas y contra los verdugos” de las que usted hablaba, porque usted y el resto de socialistas de esa candidatura, lisa y llanamente, se han rajado. Por eso, al ver lo que allí ha sucedido, me ha venido a la mente ese verso -¡Oh capitán, mi capitán!- de Walt Whitman que el profesor John Keating, magníficamente interpretado por Robin Williams en el Club de los Poetas Muertos, trataba de inculcar a sus alumnos de la Academia Walton, verso que yo libremente me permito en transformar en ¡Oh Williams en el Club de los Poetas Muertos, trataba de inculcar a sus alumnos de la Academia Walton, verso que yo libremente me permito en transformar en ¡Oh Potestad, mi potestad! Porque, ¡menudo papelón ha hecho el Sr. Potestad y el partido que preside!