La otra sanidad
Actualizado el 30/08/2019 a las 08:18
Recientemente un compañero de diálisis del Hospital de Navarra entró en parada cardiorrespiratoria. Inmediatamente se dieron cuenta y activaron el protocolo de actuación. No obstante, también se entró en pánico. Se puso al paciente en trendelenburg (decúbito supino con la cabeza más baja que los pies); imagino que como consecuencia del nerviosismo. Puesto en posición horizontal no daba la altura para realizar la RCP, lo que provocó nuevamente utilizar mal las palancas de la cama hospitalaria y volver a la posición antes mencionada. Obviando la maniobra frente mentón para abrir la vía aérea se puso un guedel que no quedo en la posición correcta. Se empezaron a realizar las compresiones torácicas sobre el colchón y los muelles de la cama hospitalaria. Una vez llegado el carro de paradas se colocó bajo el paciente el tablero, pero sobre el colchón; ¿para qué una superficie dura y lisa? A la hora de utilizar el ambú faltaba la mascarilla para transmitir el aire al paciente. Y un largo etcétera.
En la siguiente sesión de diálisis únicamente me dirigí a los profesionales del centro para transmitirles mi miedo y mi angustia por la situación vivida. Se me contestó que presentase una queja que no comentaban nada, y que se realizó el protocolo establecido por el centro hospitalario.
Reclamaciones de los pacientes que no sirven para nada a no ser que colecciones, muchas de ellas fuera del plazo establecido por ley, contestaciones de manzanas traigo. El protocolo, discutible por la desconfianza en otros profesionales de nuestra sanidad, se realizó pero faltaba el material de vía aérea, ninguna de las compresiones fueron efectivas por realizarlas sobre superficie blanda, y del control sobre lo suministrado al paciente ni hablamos. Los protocolos están para algo, pero no se cumplen cuando las maniobras no se realizan correctamente ni cuando falta el material necesario para ejecutarlo.
Siendo un paciente de alto riesgo cardiovascular, además de estar en diálisis, lo presenciado me causó miedo y angustia. Nada no pasa nada, lo hacemos todo siempre bien y presenta una queja; la solución para todo a día de hoy. Esta es la Sanidad Navarra que queremos, especializada en exceso y cada vez más deshumanizada, donde el paciente no es una persona sino un conjunto de órganos en función de las especialidades. Creo que NO.