Olite, vino y refranes
Actualizado el 27/08/2019 a las 18:20
La Cofradía del Vino de Navarra conmemora, como es habitual (¿veintinueve ya?), en Olite, en jornadas del 29 de agosto al 1 de septiembre, la Fiesta de la Vendimia en Navarra. El refranero es rico al referirse al vino. Así que… va de refranes y nombres (algunos) del vino. Conviene tirar de refranero, ¡a quién mejor acudir!, que es “sofía” del metido a bodeguero, y a quien sabe del “bon” vivir, como del “bon” vino, que es mediero: Vino abocado y vino amontillado. Ocurre que, en tanto, a mí, ni el médico ni nadie me contradiga, que prefiero morir borracho, que con dolor de barriga, ¡eso digo, y me quedo tan ancho!: Vino clarete y vino tinto. Fruto de copla pláceme recordar, que brindo porque brindo, porque tengo que brindar, pero este vino es poco y me tienen que dar más: Vino rancio y vino generoso. Renuncio, empero, a ser pedigüeño, que al que pide de más, el “riau” se queda pequeño, por el que darle, si hay amistad, que en eso los amigos no se cortan un bledo: Vino de dos y de tres hojas. Anuncian sanamientos, cantando: con tantas y tantas penas, con el vino las voy templando, si viene una pena nueva, ya no la siento tanto: Vino de coco y vino de dos orejas. Dicen que del cielo vino la semilla de la cepa, siendo vino tan divino, bebamos cuanto nos quepa y en honor a Baco, pero con tino: Vino de garnacha y vino de garrote. Indicaré, y tomen buena nota, que el espíritu divino, hace a la gente devota, pero si para nombrar un licor divino, dices vino, si éste se remata, ya no hace falta la bota: Vino de honor y vino de lágrima. Alega el vino, chulesco, que da al valiente arrogancia, fortaleza, al flaco, al tabernero, ganancia, y al peregrino, sustento: Vino dulce y vino de nipa. Del botellón, se alcanza la vinolencia; y si vinolento llamamos al que al vino es dado, ¿no será que vinoso es apariencia? Si en el colchón la apariencia nos ha desperezado, no atribuyamos al vino la sed de conciencia: Vino generoso y vino añejo. Entrándonos en agosto y no es parónimo, pero sí de pensamiento angosto, creer que el agua quita vino y no da mosto: Vino cristiano y vino moro. Lo dice una copla traviesa: el hombre que agua bebía, cuando vino tenía en la mesa, es como el que tiene novia, la mira y no la besa: Vino tintillo y vino común. Vanse los años con fruición, ¡gástate en juerga y en vino lo que vayas a dejar a los sobrinos!, con buena aplicación. Si el gato entiende a la voz de “mino”, razón tendrá la intención: Vino de mesa y vino medicinal. Ingrato serás si te quieres beneficiar, porque no hay brindis más ladrón que el beber y no pagar; como humear y dejar de acudir a una obligación, son acepciones del vocablo “fumar”: Vino seco y vino peleón. No olvidando la educación seglar, con el respeto debido, la despedida hay que dar, vamos a beber vino y a descansar: Vino flojo o vinillo y vino fuerte. Oráculo son los refranes en nuestro beneficio, y si por el vino se curan males, si complace “un traguico”, que no sea de más y te perjudicares: ¡ahí quedan dichos!