Los sillones del gobierno
Publicado el 22/08/2019 a las 08:08
Con la toma de posesión del Gobierno de María Chivite mucho se ha hablado ya del aumento del número de consejeros, han pasado de 9 que tenía el anterior de Barkos a 13 (un incremento del 44%), y de directores generales, de 30 a 40 (32 direcciones generales y 8 organismos autónomos), un 33% más. Ya sabemos que la excusa de mal pagador que nos han dado es que lo han hecho “para adaptarse a los retos de la sociedad del siglo XXI”, cosa que se hubiese entendido cuando estábamos acabando el siglo pasado y no ahora que hemos recorrido ya la quinta parte de esta centuria. Digan lo que digan, todos sabemos que el único motivo ha sido que tenían que dar cabida, y acomodo, a los miembros (y miembras, que no se ofendan los del “progreso”) de todos los partidos del tripartito (PSN, Geroa Bai y Podemos) y no nos olvidemos… de IU.
Pero, con este cambio de Ejecutivo, ha habido un detalle en el que creo que no se ha reparado. Tal y como podíamos ver en la fotografía que este periódico publicó de su primera reunión (DDN 9.08.19, pág. 8), en el salón de Sesiones han sido sustituidos los sillones rojos, rematados por unas águilas, por los asientos del salón de Presidentes (y Presidentas). De esta forma se ha roto con una tradición pues, desde el año 1951, en ellos se han sentado los miembros de nueve corporaciones forales (las de 1952, 1955, 1958, 1961, 1964, 1967, 1971, 1974 y 1979) y los de diez gobiernos (los de 1983, 1987, 1991, 1995, 1996, 1999, 2003, 2007, 2011 y 2015) con seis presidentes (y presidentas): Urralburu, Alli, Otano, Sanz, Barcina y Barkos. Y quiero pensar que el motivo por el que han tenido que desnudar un santo para vestir otro es muy sencillo: ¡no había bastantes sillones rojos para tantos! Aunque a ellos sé que les da igual y que, con tal de estar allí, no les hubiera importado sentarse en unas sillas de ese Ikea que, como no le inspira confianza ese Gobierno, parece que no se va a instalar en nuestra Comunidad foral.
El pasado día 4, a través de las redes sociales, la hija de uno que fue diputado foral entre 1964 y 1971 me hacía el siguiente comentario: “Antes, 7 diputados no remunerados eran suficientes para hacer cosas como la industrialización de Navarra. Ahora, parece ser que “necesitamos” el doble para… ? ¿En qué momento nos hemos perdido?”. Me parece que es una muy buena pregunta a la que alguien tendría que darle la oportuna respuesta porque hoy, con un tripartito, se ha formado un gobierno, eso sí, muy de “progreso” y muy paritario, de 14 miembros (y miembras) pero ¿si en un futuro se conforma un pentapartito y hay que dar gusto a todos sus socios (y socias): cuántos miembros (y miembras) tendrá ese ejecutivo? ¿Podemos seguir estirando el número como si fuera un chiclé?
En la elaboración del Amejoramiento del Fuero de 1982 participaron tres ilustres socialistas: Gabriel Urralburu, Jesús Malón y Javier Moscoso que no creo que fueran menos progresistas que los actuales del PSN y, por lo que se ve, a estos les debió parecer bien lo que entonces se estableció en la Disposición Transitoria Segunda: “El Presidente … designará a los diputados forales cuyo número no podrá ser inferior a siete ni superior a once”. Ya sé que ese límite fue suprimido, pero: ¿no ha llegado el momento de fijarle un tope o es que puede seguir creciendo en número hasta el infinito?
José Ignacio Palacios Zuasti