Lo confieso: soy madre tonta
Publicado el 20/08/2019 a las 08:17
Me gustaría decir que soy una madre plena (que lo soy) o madre feliz (que también), pero lo que me viene a la cabeza es decir que soy una madre tonta. Tonta porque es la cara que se me queda cuando hablo con mi amiga de Cádiz y me dice que ya le han devuelto el IRFP de su baja por maternidad; tonta porque es como me siento cuando sé que a mi amiga de Vitoria (que, al igual que Navarra, también tenía en su ley explícitamente nombrado que las bajas por maternidad quedaban fuera de cualquier exención, pero sus gobernantes decidieron no discriminar a las madres de su comunidad frente al resto) también se lo han devuelto; tonta cuando miro a mi alrededor y veo que las madres de Navarra somos las únicas que no hemos recibido ese dinero que el Tribunal Supremo dijo que nos pertenecía; tonta cuando confié en un gobierno cuatripartito que presumía ser el del cambio, progresista, feminista e igualitario para luego ver que de todo eso nada… tonta, tonta y tonta.
Y en medio de toda esta tontería, apareció María Chivite, que se unió a nuestra causa, acudió a nuestra manifestación, gritó con nosotras, peleó desde el atril parlamentario por nuestra causa: “ no condenen a las madres a un peregrinaje judicial”, “esto con voluntad política se soluciona”, “esa será una de mis tres primeras líneas de programa si soy presidenta”, “si en el resto de España las madres han recibido ese dinero también aquí lo harán si depende de mí ”, “no queremos abocar a las madres a la vía judicial”, porque sí, ella dijo alto y claro y en infinidad de ocasiones que devolver el dinero era de justicia, a lo que también añadió que quien se escude en razones judiciales para no hacerlo, realizaba una interpretación cicatera de la ley. Fue ella también quien lamentó que sus ahora compañeros de gobierno actuaran de manera totalmente incoherente al apoyar en el resto de comunidades la devolución y aquí no. Todo esto, lo dijo ella, sí, María Chivite, sí la actual presidenta, hace apenas un par de meses, cuando nos pedía los votos, porque todo esto ella lo iba a cambiar.
Ahora me siento otra vez tonta por haberle creído. Por confiar en su palabra de madre navarra. Por confiar en que ella sí estaba siendo sincera y no nos vendería por votos. Y me duele pensar que fuimos muchas madres y padres, abuelos y abuelas, tontos y tontas las que confiando en su palabra, le ayudamos a conseguir ese sillón, ese sillón que al parecer le ha transformado sin apenas ponerse a trabajar.
Y sí, me gustaría cambiar ese apellido de madre tonta por el de madre navarra orgullosa feminista, igualitaria… y eso está en manos de la señora presidenta. La de las promesas sinceras. Sí usted, María Chivite. Cumpla su palabra y yo cambiaré mi apellido y el de miles de madres navarras, que desde hace unos días no podemos ocultar nuestra indignación.
Silvia Prieto Martín