¿Pero qué rollo es ese de que no condenan el terrorismo?
Publicado el 15/08/2019 a las 08:08
¿Cuándo van a dejar, unos y otros, de repetirnos, hasta la náusea, hasta irritar a los dioses, tamaña monserga?
¿Es el único argumento que queda?
Y, si un día lo condenaran, ¿qué pasaría?
¿Qué es condenar? Ya dicen algo parecido sobre la violencia en sus Estatutos, y por eso son legales. La violencia como método político. Pero muy pocos de ellos y de los que un día se escindieron de ellos han condenado en serio su propio terrorismo.
Algunos lo dijeron descaradamente: lo dejaron cuando, por motivos tácticos o estratégicos, el terror ya no rendía, no valía, se había quedado roñoso, inútil. Que no por razones humanas, morales. Un día, tal vez, podría de nuevo ser útil, como fue durante tanto tiempo. Metieron el miedo en el cuerpo, para muchos años, a millones de personas, y se deshicieron de muchos de sus “enemigos”.
Pongámonos en la hipótesis más favorable. Sin un día condenaran colectivamente el propio terrorismo y con todas las consecuencias, los ya ennegrecidos no se blanquearían nunca. Aunque después, en el mejor de los casos, los beatificaran, como a ciertos delincuentes históricos, que se arrepintieron de veras e hicieron grandes penitencias.
¿Quién de los lectores quisiera tener como alcalde de su pueblo o su ciudad un antiguo maltratador, traficante, violador o asesino, aunque hubiera condenado después todo eso? Existe el valor moral y cívico de la “ejemplaridad”, fundamental en política. (Si alguien no está convencido de ello, lea los libros del filósofo Javier Gomá, nacido en Bilbao).
Y lo digo no sólo mirando a la triste política navarra actual, sino a cualquier política y a cualquier otra actividad pública.
¿Lo único que importa ya de ciertos movimientos, grupos, partidos, es que no condenen el terrorismo? ¿No importa nada que sean tan poco ejemplares o que no lo sean en absoluto? ¿Qué estén llenas de odio, de desprecio, de discriminación, su ideología, su historia, su práctica actual?
¿Que nos dividan por la etnia, la sangre, la lengua, el terruño? ¿Que quieran por todos los medios destruir un Estado y una nación de muchos siglos? ¿Que defiendan en cualquier tiempo y lugar el falso y absurdo derecho de auto determinación?
¿Tan baja, tan miserable, tan infrahumana se ha vuelto ya nuestra lógica, nuestra moral, nuestra política, nuestra ciudadanía?