Entre ambiciones anda el juego

Javier M. Elizondo Osés|

Publicado el 09/08/2019 a las 08:18

La minoría lo ha vuelto a conseguir. Minoría de porcentajes altos, pero minoría al fin y al cabo. Las urnas expresaron la visibilidad real de la mayoría de nuestra sociedad navarra, pero no contamos con las consabidas prácticas de los predecibles políticos. Hacen siempre lo que, personalmente, les conviene. Donde se presume una idea mayoritaria tras las votaciones, resulta que se convierte finalmente en una nueva palmada en la espalda de quienes se supone no han sido refrendados. A este paso, nos van a asquear tanto, que llegará el día que no iremos a votar.


Esto, si por medio no tenemos que llegar a lamentar situaciones complicadas en la calle. El PSN optó por conseguir el poder por encima de cualquier ética. Mejor dicho, la sra. Chivite y compañía, ya que solo les han refrendado en su decisión (que ya estaba tomada), menos del 90% del poco más del 30% de sus afiliados… con los afiliados que tienen (creo no llegan a 2.000), son una “minoría minoritaria” frente a sus propios votantes, e ínfima frente al resto, supuestamente constitucionalista y/o foralista. Con las mimbres del nacionalismo vasco y afines, la sra. Chivite ha logrado alzarse con el premio de “cestera mayor” presentando un cesto muy débil para el interés expresado mayoritariamente en las urnas, pero por el cual se colarán muchas viandas de las que se alimentarán los que le han traído las mimbres a “su” cestería. Lo que expresa la foto del sr. Ortuza (PNV -empeñado en interferir en Navarra desde siempre-) frente a la sra. Chivite, el día de la investidura (...), no tiene desperdicio.


Cestera amenazada, con no poca prepotencia. Digo prepotencia, no sólo por las expresiones, y formas, de la sra. Ruiz (Barkatxo) con la “llave de abrir y cerrar” (...), sino por la carta de EH Bildu a sus bases, que pude ver el día 28 de julio en este medio. Estos también se las traen, planteando una consulta a sus bases (¿solo en español, salvo el saludo inicial?) para decidir si permitían la investidura de la sra. Chivite con su abstención… poniendo por delante que “la cúpula ya tiene decidido que es lo mejor” (esto, en mi tierra, tiene un nombre, y no es precisamente democracia). En ella se puede leer: “no dejar que se vuelva a instaurar el Régimen” (manida palabra utilizada -a estas alturas de inteligencia social- por los que, realmente, sí practican un Régimen), “dejar formar gobierno con tres partidos en él, para tenerlos controlados y para que se dependa de ellos (Bildu) para cualquier cuestión”, “sabemos lo que es el PSN, dónde ha estado y dónde va a estar” y otras por el estilo, que no destilan más que afán por condicionar y despreciar (poco respeto se traduce de lo que hay detrás de la última frase, que a nadie del PSN se le puede escapar, por razones obvias).


Pues ni con estas ha sido suficiente para que la sra. Chivite y compañía tuviesen un momento de reflexión y pensasen en el interés de la mayoría de los navarros frente a sus ambiciones personales. Porque no es otra cosa que capricho y ambición. Y ese capricho de una persona de 41 años que prácticamente ha vivido de la política desde siempre (su bagaje de trabajo en otras cosas es prácticamente inexistente), con sueldos que le hemos pagado entre todos (bien por puesto público o de modo subvencionado, por las aportaciones a su partido), nos va a costar muy caro. No sólo en el formato económico directo (increíble lo del aumento de consejerías y todos los puestos de máximo nivel y secundarios que va a arrastrar, para que no quede ninguna duda que es un “gobierno de progreso”;… al menos para el progreso de bastantes personas), sino en lo que va detrás de los pactos: seguir con las políticas identitarias vascas -que no navarras- y controlar los proyectos estratégicos -base de un desarrollo que, de no producirse, llamará a una mayor intención de integración en Euskadi: cuestión que merece capítulo aparte y de la cual ya hablaremos en otro momento-. Ya nos está faltando tiempo para salir a la calle en una manifestación masiva -sin ser encabezada por ningún partido- y “tapando las calles”, demostrar que los que votamos por el cambio que no han querido hacer somos una mayoría tangible, que estamos hasta las narices de que nos utilicen. Haremos algo, ¿verdad? Sí. Seguramente, seguiremos arreglando el mundo en los bares, a la fresca, con una buena cerveza. Mientras, ellos a lo suyo.


Javier M. Elizondo Osés

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