Aristocracia y peorcracia
Publicado el 28/07/2019 a las 09:29
Si al sistema político en el que gobiernan los mejores se le ha llamado 'aristocracia', la 'peorcracia' sería el gobierno de los peores (¿'kakocracia' en griego?). Supongamos que se celebrasen elecciones en una sociedad ideal en la que los ciudadanos fueran perfectamente razonables, o sin llegar a tanto, en una sociedad aceptablemente sensata. Si alguien se preguntase cuál de los programas y candidatos presentados era el mejor, ¿tendría respuesta esa pregunta? Parece que sí, la siguiente: en ese tipo de sociedades el mejor programa o el mejor candidato recibiría el mayor número de votos (evidentemente sensatos). Por tanto, en conjunto el mejor-programa/mejor-candidato sería el ganador de las elecciones.
Si esa sociedad, además de sensata quisiera ser gobernada por los mejores, o sea fuera aristocrática, gobernaría en ella el candidato/programa ganador (se ha visto que sería el mejor). Estaríamos así en un sistema político que sería una aristocracia democrática: las elecciones serían el método para encontrar al mejor-programa/mejor-gobernante y llevarlo al poder. Probablemente sería el mejor sistema político posible.
Si quisiéramos pensar ahora en una 'peorcracia', lo tendríamos fácil: un sistema político sería tanto más claramente una 'peorcracia' cuanto más se alejase del modelo que acabamos de ver, de esa aristocracia democrática. O sea que la peor 'peorcracia' consistiría en que gobernase el candidato/programa perdedor de las elecciones. ¿Y si gobernasen varios de los perdedores con un programa que fuera una síntesis de sus programas? ¿Sería 'peorcracia' o aristocracia? Sin duda lo primero (no tan mala como la anterior), porque si se hace una síntesis de malos programas, no saldrá un buen programa sino otro mal programa que será resumen de malos programas. Y porque si a un mal candidato se le añade otro mal candidato y otro, no sale una buena candidatura, sino una mala. De donde no hay no se puede sacar, y de sintetizar o sumar lo malo no sale lo bueno, sino que seguimos instalados en lo malo. Ahí está la clave.
¿Y si en lugar de varios fueran todos los partidos y programas perdedores los que se unieran, y quitasen el gobierno a un candidato/programa que hubiera sido claramente ganador de las elecciones, y por tanto elegido como el mejor? Sin duda estaríamos en lo mismo, en una nueva variante de la 'peorcracia': la síntesis de todos los programas malos (peores que el programa ganador) da un programa peor que el programa ganador. Y la suma de un mal candidato y otro... hasta todos los considerados peores por los electores no da una candidatura mejor que la ganadora, sino peor. Frente a este despropósito brilla la sensatez por ejemplo de la doble vuelta (una segunda elección entre los dos mejores).
Está claro que en Navarra hemos padecido en la legislatura pasada una forma de 'peorcracia', el cuatripartito; una 'peorcracia' que fue castigada en las urnas. Pues bien, tras ese correctivo de los electores a la 'peorcracia', la actual dirección del PSN nos impone otra 'peorcracia' en la que gobiernan todos los perdedores: sintetizando cinco malos (perdedores) programas y sumando cinco malos (derrotados) candidatos. Sumando además peras con pepinos (supuestos no-nacionalistas con nacionalistas). Simplemente por ansia de poder. Hay políticos que son una desgracia para la sociedad. Las 'peorcracias' (ahí están Venezuela, Cuba …) no tienen escrúpulos y suelen presumir. Como éstos, que se adornan con palabrería vacía (progreso, pluralidad …). Si la sociedad navarra es sensata y quiere ser gobernada por los mejores, tendrá que castigar duramente en las urnas a la nueva 'peorcracia' liderada por el PSN.
Rafael Berro Úriz