Ajoarriero y menestra
Publicado el 16/07/2019 a las 07:15
No olvidemos que el encierro es una actividad absolutamente voluntaria y lúdica, armoniosa en sus orígenes. No es ninguna disciplina, aunque lo acabaremos convirtiendo en competición lucrativa con más costes a cargo de los presupuestos municipales.
Imágenes de unos muchachos de Cruz Roja, trasladando una camilla con un herido del encierro, y gente alrededor aplaudiendo... ¿aplaudiendo qué, se puede saber, la apostura de los voluntarios de Cruz Roja, la belleza del puntazo, el gracejo del paseíllo, la valentía del corneado? Hasta no hace mucho tiempo se aplaudía en los espectáculos después de una buena interpretación, en las entregas de premios y en los mítines. Haya educación o no la haya, lo que no va a cambiar es lo de los mítines. Luego se pasó a aplaudir a los muertos, en lugar de respetar su ganado silencio, aunque no parece que resalte más el dolor ni que suponga ningún alivio añadido. Ahora a los heridos del encierro y en breve a todo lo que se cruce en camino, sea viático o no. ¿Qué está pasando, el aplauso es uso social obligatorio, se trata de una forma de integración, es algún reconocimiento para casos heroícos, o estamos promocionando algún nuevo estilo flamenco? Ah, ya entiendo, es una expresión innovadora, más artística y acorde con las redes, de solidaridad y la solidaridad consiste en aplaudir. Pues nada, ahora mismo me arranco por zordas o por parmas y no paro -vayan pasando, por favor-.
Más imágenes. Esta vez una sentada de corredores, bien entrenados, de los de ahora, serios de silencio en la plaza que de esto entienden, preparados incluso para abrir academias, que mire que a unos no les gusta lo del antideslizante, otros creen que los mansos también están entrenados y eso les perjudica en el lucimiento y alguno que opina que “no se puede correr con los cabestros así”. Cuando uno lee u oye estas expresiones se pregunta qué puede significar lo de así, a lo mejor es un chiste para hacer llorar o... ¿qué quieren, que se les deje seleccionar cabestros menos sabidos y que no cabeceen o innovar revolucionariamente y a su gusto el encierro? Igual deberían ser menos intransigentes, se avanza poco a poco y ya hay entendidos que distinguen entre abrazar y tocar al toro.
Y así vamos instalando e instaurando nuevas tradiciones, échale migas, nuevas y tradiciones. Y, a este paso, lograremos el ajoarriero sin bacalao y la menestra de verduras sin productos de la tierra como platos más típicos de esta tierra.
Gabriel Justo Irisarri