San Fermín
Publicado el 09/07/2019 a las 20:00
Huele a rosa, siento el jazmín y el sudor de puro retablo que anuncia San Fermín. En la calle encunentro jolgorio al respirar, cantos de jotas y la voz a temblar. Esperanza de cambio en la fiesta “olvidar lo malo, vida te dará”. La fiesta es Navarra y el invitado o extranjero está como en su casa. El encierro y sus mozos imploran las plegarias que San Fermín les otorga. Días y noches, tardes con soles, y en los corazones se imponen pañuelos y toros. El tiempo asentado logran que el navarro coma y beba tranquilo. Mi fiesta es de ellos, mi fiesta es de ellas, ya que en Pamplona todos cabemos. No hay que olvidar que el respeto y la tolerancia son requeridos para guiñar al corazón y para tener unas fiestas tranquilas. San Fermín es más grande que chiquito y todos estamos bajo su manto, unidos al bies. La fiesta es grande y la alegría más, por eso la plaza da esa imagen al resto del mundo. Todos cabemos, todos unidos, con ese sentimiento de fiesta hasta vernos molidos. Como ese punto de encuentro, esa ilusión contenida que hacen de San Fermín nuestra fiesta querida. Mi momento sin duda es siempre el cohete. Cantaré a la persona, cantaré a la fiesta. Todo perdurará mientras San Fermín exista.
Ángel Moracho Jiménez