Matemáticas y selectividad

Francisco Javier Esteruelas|

Publicado el 24/06/2019 a las 08:44

El examen de matemáticas de la selectividad en algunas comunidades autónomas ha sido fuertemente contestado por su gran dificultad. Más de 20.000 firmas han sido recogidas en las redes sociales para tratar de impugnar dicha prueba, aunque el final parece estar cantado pues expertos consultados han afirmado que el contenido del examen se ajustaba al contenido del temario oficial sobre esta disciplina.

Mates, Matracas que ambas formas son usadas para referirse a la asignatura, considerada buque-insignia del bachillerato, para muchos disciplina más emblemática o importante de todas. Línea separadora entre las ciencias y las letras.

En los planes de estudio de antaño en los tiempos del personaje que ahora se quiere exhumar para trasladarlo a otro lugar el desamor hacia las “mates” era típico en algunos alumnos. Se habían estrellado con los números “las mates no me entran” decían e incluso en un desesperado esfuerzo decidían estudiarlas de memoria. Obviamente el resultado era negativo. Sin embargo, algún memorioso salía relativamente airoso de esta insensata práctica al menos en lo referente a la teoría. A fuerza de memorizar el texto, dibujos, números y letras una y otra vez el memorioso lograba más o menos descifrar el jeroglífico matemático que tenía delante de él. Otra cosa es como quedarían sus entendederas después del esfuerzo ímprobo que el alumno ejercitaba.

Es como tocar el piano de oído sin tener ni idea de solfeo. En cierta manera el memorioso actúa como el “peñazo” que corteja a la mujer que por una u otra razón le viene grande. Al principio ésta le rechaza, no le hace caso, pero después a fuerza de insistir accede a compartir la vida con el testarudo.

El desamor hacia las matemáticas fue y es el fundamento para despedirse de ellas y evitar su encuentro en el colegio y optar por planes de estudio en que estas no estén presentes. La discusión entre padres e hijos que tienen que elegir entre uno u otro de estos planes ha sido y es frecuente. El eslogan de antaño “la letra con sangre entra” y otras amenazas parecidas para presionar al colegial en su elección del plan de estudios deben ser sustituidas por el placer de aprender.

El resultado de este incidente se ha reconducido de manera que el contenido del examen de selectividad pueda ser igual para todos, con independencia de la Comunidad a la que el examinando pertenece y evitar así que se le impida acceder a carreras que en condiciones normales hubieran podido escoger.

En este sentido y bajo el lema “Queremos una selectividad igual para todos” cinco estudiantes han entregado en el Ministerio de Educación y Ciencia 181.000 firmas a favor de una prueba única.

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