Jugando con la sociedad
Publicado el 15/06/2019 a las 08:31
“ Señoras y señores, ha llegado ya la gran temporada de ofertas y liquidaciones. Por favor no dejen de pasarse por nuestros almacenes o establecimientos recomendados. Para más información diríjanse a cualquiera de las sedes de nuestros partidos políticos “navarros” o en su lugar también les podremos atender como se merecen en cualquiera de los edificios del muy ilustre Gobierno de Navarra o ayuntamiento de Pamplona. Y, en último caso, por teléfono. Los horarios de oficina cara al público serán los habituales, es decir de 12 a 13 horas (menos la hora del almuerzo). Se ruega puntualidad”. Así podríamos anunciar, no solo en Navarra sino también en otros lugares de España, el consabido compadreo (por no decir cachondeo) de unos señores -que no políticos- que viven de la política, que dicen dedicar el tiempo (bien pagado, por cierto) al servicio de los ciudadanos y en aras de la democracia y la libertad. ¡Pues no señores! Para mí y creo que para gran parte de la mayoría lo que están demostrando con su forma de actuar es todo lo contrario. Primero lo que están haciendo no tiene nombre pues mientras gran parte de la sociedad se bate en duelo por lograr llegar a final de mes, sus señorías “los sesudos”, privilegiados e inmunizados, se pasan horas, días, y hasta meses si hace falta barajando, negociando o traficando con los votos para componer o recomponer sus gobiernos y alcaldías sin importarles para nada los gastos y deuda deficitaria que alcance este país. Y esto no es lo peor. La parte más sangrante e insensata de todo esto es cómo pueden explicar a gran parte de la sociedad (sobre todo la navarra) que habiendo unos partidos independentistas, separatistas y minoritarios empeñados en romper Navarra y por ende España se adueñen de parlamentos, ayuntamientos, y toda clase de estamentos, con la total y absoluta dejadez y complacencia de quienes dicen ser los defensores y servidores de este país. Y es que si hay que decir la verdad, a esta clase política de ahora cada vez se la entiende menos. Porque en asunto de subirse las cuantías o emolumentos todos se ponen de acuerdo si no hay alguien que pida más…
JOSE Mª REDIN BERDONCE