Elogio al Defensor del Pueblo-Nafarroako Arartekoa
Actualizado el 30/05/2019 a las 16:04
En medio de esta borrachera de votaciones y más votaciones, dejo a un lado a los políticos y sus escaños y quiero hacer mención a alguien que se nos puede pasar desapercibido: el defensor/a del pueblo. No imaginé que un cargo público hiciera tanto honor al papel que desempeña. Agradezco encontrarme con estas sorpresas tan gratas en la vida. Defender a una persona, ciudadana de una localidad, por considerar justa su causa y en ella la causa de tantos y tantas que sufren por diferentes motivos. Me alegra conocer, por experiencia, que su función primordial es la de salvaguardar a los ciudadanos y ciudadanas frente a los posibles abusos y negligencias de la Administración. Mi calidad de vida va empeorando conforme pasan los años. Tras ir de la Ceca a la Meca rogando la subvención de unos parches de Versatis para calmar una partecita del dolor general que sufro, casi me di por vencida; decía en mis adentros: nadie me hace caso, no tengo adonde huir, nadie mira por mi vida. Soy luchadora, pero la tentación de tirar la toalla todos podemos tenerla. Ahí me vi a pesar que mi perfil de WhatsApp reza: prohibido sentarse a esperar que suceda. Amigos tengo; gente comprometida para echarme una mano, pero sin poder ejecutivo. ¿Defender? ¡Oh, ahora que caigo en la cuenta, hay un órgano encarnado en una persona que se hace llamar Defensor/a del Pueblo. ¡Mejor dicho, existe un cargo público que se dedica a defender las causas perdidas! ¿Un D. Quijote del S. XXI decidido a proponer alternativas a las negativas? Sin perder tiempo abrí el ordenador y, decidida nuevamente, le envié un escrito fundamentado en los informes médicos más significativos, solicitudes y negativas que se hallan en mi haber. Más sorpresa todavía: se leyó todo y lo expuso al Consejero de Salud con fecha 15 de mayo presentándole una recomendación. ¿Cómo acogerá la Administración esta sugerencia? ¿Tendrá capacidad para empatizar o solo mirará si le salen las cuentas? Gracias, Defensor del Pueblo y equipo de trabajo, por escuchar, interesarse y tramitar aquellas situaciones que las ciudadanas y ciudadanos de nuestro país consideran no tratadas dignamente. Gracias por estar dispuesta/o a acoger todas las quejas y propuestas para mejorar los servicios públicos.