¿Saldremos de la zona confortable? (1)
Publicado el 23/05/2019 a las 11:07
¿SALDREMOS DE LA ZONA CONFORTABLE? En Navarra, somos (me adhiero al grupo o incluyo entre los tales) legión (si una ídem, romana, en los albores del Imperio, la conformaban 6.000 hombres, tendré que echar mano del plural, legiones, si quiero, que es lo que busco o pretendo, ser más concreto o preciso) los aborígenes o foráneos empadronados que nos sentimos noblemente honrados o estamos orgullosos de vivir dentro de los límites del otrora reino en pleno siglo XXI, por esta razón de peso, la citada, foral, es la Comunidad Autónoma del Estado español con el menor índice de desempleo o paro en su población, entre sus ciudadanos (ellas y ellos) en edad laboral. Ahora bien, cabe que nos preguntemos (a renglón seguido, por ejemplo) si somos los mismos los que estamos satisfechos (o no) con el dinero que el Gobierno ha presupuestado para dedicarlo a promover la cultura en dicho territorio. No es mi intención encomiar a mis conciudadanos; tampoco obra entre mis pretensiones ser ensalzado por ellos, porque ninguna de las dos, sensu stricto, ni la aducida en primer lugar ni la formulada en segundo, contribuiría a que progresáramos adecuadamente. Sin embargo, el hombre, hembra o varón, a veces necesita que se le estimule o excite, mediante un acicate o un aliciente, para moverlo de su cómodo sofá, para sacarlo de su zona de confort, con el claro propósito de avanzar. Primum vivere, deinde philosophari (“primero vivir, luego filosofar”, dice el latinajo; a mi amigo del alma y heterónimo Emilio González, “Metomentodo”, le gusta más esa variante de la cita que airea el pensamiento de esta otra guisa: primum bibere, deinde philosophari, o sea, “primero beber, luego —a modo de corolario o como consecuencia de la ingesta de la bebida espirituosa— filosofar”). Una vez hemos conseguido cubrir las necesidades más perentorias, debemos considerar si, además del alimento para el cuerpo, no es tanto o más necesario que este el aliento para la mente. (Continúa.)