Hablar mirando a los ojos
Actualizado el 16/05/2019 a las 09:15
Cada día más, me percato de que opinar y sacar conclusiones de según qué temas por las redes sociales es algo que no va conmigo. Me supera y me enfurece la falta de respeto que muestran algunas personas hacia opiniones que nada tienen que ver con las suyas. Por ejemplo, hablar de política se ha convertido en algo complicado y ofensivo y que, sinceramente, me apetece muy poco debatir, no por no interesarme, más bien por las formas que muchos emplean en sus opiniones. La banalidad de esas conversaciones eternas y vacías no me llevan a nada y lo único que consiguen es provocarme decepción y rabia y, casi siempre, acabo dejándolas por imposibles. He visto que ante la falta de respeto, de un lado y del otro, la no aceptación a la libertad de expresión y de decisión, el derecho a elegir lo que a uno más le convenga, prefiero mantenerme al margen hasta sentarme en una mesa a dialogar con quien me quiera y me respete por como soy y no por cómo debería ser.