La verdad de la política

Ángel Moracho Jiménez|

Publicado el 28/04/2019 a las 08:22

Es complicado pensar que algo en lo creemos nos va llevar a tener que hacer lo opuesto o incluso algo, en contra de nuestro sentido común, aplicado a ese pensamiento. En política, bajo la maquinaria de un partido, pasa esto frecuentemente. Los intereses varios del conjunto van en detrimento de la visión clara y cotidiana de lo que genera bienestar. ¿Cómo un partido puede generar o incrementar la intención de voto? Si se falla en aquello que es elemental, aquello que sustenta y fundamenta la propia política, que es la capacidad para articular distribuir y aprobar leyes. Toda esta capacidad y libertad de creación social debe de estar basada en hacerle al ciudadano la vida más fácil, con seguridad y clima social de país actualizado. Los partidos ven cómo sus estrategias basadas en grandes obras para encauzar masas o posiciones afincadas en siempre lo mismo pueden dar un vuelco a una sociedad dividida, en pocas alternativas. La intención de voto se debe conseguir pueblo a pueblo, ciudad a ciudad, de cerca, en el bis a bis, contando con la experiencia de aquellos que conocen las carencias e irregularidades de sus ayuntamientos. Los perfiles humanos y los roles en el desempeño de las acciones locales son muy importantes. Las bases, con el trabajo de a pie, necesitan retroalimentarse de la confianza del propio partido para seguir trabajando puerta a puerta. El voto a las personas es más integro, más dedicado en conocimiento, saber a quién se vota, conocerlo como persona, es una garantía de acción- reacción en el futuro gobierno. Los sondeos, las encuestas, los grandes mítines, son parte la gran parte de la maquinaria electoral que no debería ser así. Pequeñas mesas donde se recojan las inquietudes y necesidades de los gobiernos locales, pueden desarrollar programas que estimulen un cambio real de tendencia de voto. Cada zona, cada autonomía, cada pueblo, cada ciudad, en la actualidad aquejada de situaciones y problemas concretos necesitan acciones de gobierno cortas para que esas mismas desemboquen en un cambio a nivel nacional. Si estoy bien en mi ciudad es el primer paso para estar bien en mi país. La pluralidad y oferta de pensamiento desemboca en una pérdida de focalización de las acciones de gobierno, además de voto.

Del consenso de acciones a nivel local se puede llegar a otra manera de actuar en política. Una manera unionista, donde el destino y el fin común sea el mismo: el bien del ciudadano soportado en el respeto y dedicación de aquellos que han trabajado para dar forma a lo que tenemos y no debemos perder.

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