Atajando o destrozando los jardines de Pamplona

Iñaki Sagredo Garde|

Actualizado el 13/04/2019 a las 10:01

Podemos titular dicha carta de esta manera, aunque más bien podríamos titularla, si no hay educación, destrozamos poco a poco los jardines de Pamplona. Hace años era normal ver gente disimulando mientras su perro defecaba en mitad de un jardín. Con el tiempo eso se ha convertido en un mal hábito y por vergüenza no se hace. Algo así debemos conseguir para respetar los jardines de Pamplona. El problema es que mucha gente no respeta los caminos preparados y ataja por la pradera creando senderos y con ello destrozando los jardines. Esto es visible en la Vuelta el Castillo o en los jardines de la Ciudadela. Caminos serpenteantes que se van haciendo cada vez más anchos y más numerosos. Estos caminos en días de lluvia forman un barrizal y por tanto la solución es seguir atajando por sus lados por lo que se sigue ensanchando. Pensemos que los parques de Pamplona en días de sol reciben miles de visitantes, jóvenes y no tan jóvenes, deportistas, etc. Mucha gente que usa los parques como lugar de distracción, deporte o relajación. Eso es perfecto, pero sólo es necesario concienciar para que exista un respeto de lo más frágil. La parte natural. La solución pasa por concienciar y por ello habrá que señalizar explicando la importancia de cuidar el parque y de seguir los caminos preparados. También hay que volver a cuidar la pradera, cerrando las zonas erosionadas y plantando hierba donde se precise. Es por tanto preciso una persona que coordine estas tareas y esté pendiente de que todo esté cuidado. La imagen es todo y los habitantes de esta ciudad, en el día a día, no se paran a pensar en los pequeños detalles que si son visibles para los que vienen de fuera. Estos senderos son incluso exagerados, y no somos conscientes de la mala imagen que nos crea para la gente que viene de otros lugares, seguro que más cívicos, y que no entra en su concepto de educación pisar de forma continuada un jardín para ahorrar uno o dos minutos de tiempo. Ni está acostumbrados a ver paneles con grafitis sin limpiar desde hace años. Siendo así, y si queremos una ciudad que se amolde a Europa, y que sea un ejemplo para los que vienen de fuera, debemos evitar estos gestos concienciando a la población. Crear un turismo urbano sostenible significa proteger lo más frágil de nuestra naturaleza urbana. Lo escaso que nos queda entre bloques de hormigón. ¿Si no somos capaces de cuidar el pulmón de Pamplona, como podremos presumir de ser una ciudad ejemplo? Iñaki Sagredo Garde. Responsable de las rutas y puesta en valor de los castillos de Monreal, Garaño, Aixita y Sangüesa.

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