La esencia de la medicina
Publicado el 01/04/2019 a las 08:10
Vivimos una huelga de médicos en Navarra. Tras 40 años de trabajo de médico de pueblo (empecé a mis 24 recién estrenados añitos) nunca me he sentido tan poco valorado por la sociedad en general, que no por las personas a las que atiendo, como en estos últimos 10-12 años. Una cascada de palos que parece no tener fin nos ha ido machacando y minando nuestra ilusión por esta extraordinaria profesión. En primer lugar, bajada brutal de nuestro sueldo, que nadie en otra profesión tragaría.
Además, una absoluta pérdida de la más mínima autonomía y de nuestra iniciativa, ambas fundamentales en nuestro trabajo. Y, lo peor, de la mano de las justificaciones a este avasallamiento, la dolorosa pérdida de la consideración social a nuestra profesión.
Se nos considera ahora un colectivo privilegiado y vago, que pone sus intereses por delante de los de la sociedad a la que sirve. Y se nos aparta de cualquier foro de toma de decisiones. Esto nos hace más daño que todo lo anterior, esto mina nuestra ilusión hasta extremos que sólo nosotros comprendemos. Junto a ello percibimos que la sociedad no valora la calidad y esfuerzo de sus médicos: se ve corriente que un especialista opere a un paciente a través de la nariz y le libere de un tumor cerebral. “¡Qué asombrosa habilidad!”, me digo. Nadie se admira de que un oftalmólogo inyecte en la mismísima mácula de la retina un producto que libra al paciente de una ceguera segura. “¡Qué maravilla!”, pienso yo. Nadie valora que los médicos de primaria somos médicos de toda la medicina. Que pasamos de atender un paro cardíaco o un grave accidente de tráfico a una faringitis en cuestión de minutos. Y seguimos con todos los procesos que uno pueda imaginar. Todo en la misma mañana. ¿Qué cabeza hay que tener para esto?
No sé cuantos libros de medicina hay en mi consulta… ¿quizá 200? ¡Y más en mi casa! Porque la medicina es infinita y, por tanto, siempre seré un médico ignorante. Y por eso estudio cada día para serlo lo menos posible. ¿Alguien lo valora?, me pregunto. Cuando empecé a trabajar de médico rural no sabía que comenzaba la gran aventura de mi vida en esta maravillosa profesión. Y en ello sigo, con ilusión a pesar de todo. En las circunstancias actuales está en manos de todos que no se pierda la esencia de nuestra profesión de médicos. La sociedad también debe elegir qué tipo de medicina y de profesionales médicos prefiere.
Juan José Longás Arrieta, médico de Atención Primaria en el centro de Salud de Sangüesa