Prestación por nacimiento o nacimiento de prestación

Andoni García Pérez|

Actualizado el 27/03/2019 a las 09:09

El pasado domingo, 10 de febrero, nació nuestro “pequeño”. Al día siguiente, lunes, lleno de ilusión y aún embriagado de emoción, me dispongo a realizar cuantos trámites sean pertinentes. “Todo va rodado” hasta que topo con la Seguridad Social: ¡¡primera cita disponible 5 de Marzo!! “Este mes, a tirar de ahorros”. Para más “inri”, un error en la solicitud por internet me obliga a rehacerla. Las 48 horas que han pasado, se han triplicado para la Seguridad Social puesto que me han dado como mejor cita, el 11 de Marzo. “Por lo menos, se nota que vamos a mejor” .Bueno, llega tan ansiado día; nos arreglamos, preparamos toda la documentación y nos presentamos; tal y como nos indican, veinte minutos antes de nuestra cita concertada, no se les olvide, hace un mes. Finalmente, llegó nuestra hora pero no así nuestro turno; tendríamos que esperar 45 minutos más; es decir, hemos tenido la suerte de pasar una hora viendo el canal 24 horas. Llegado este momento, sinceramente, hasta te olvidas de lo que llevas esperando; pero no te relajes, ahora vas a ser atendido por todo un empleado público que; tras superar unas duras oposiciones se le olvida decir “buenos días” y te atiende con un cariñoso” ¿qué quieren?” (si le soy sincero, llama al de seguridad). Dejando a un lado el retraso y el mal trato recibido, salimos con los deberes hechos. Como no podía ser de otra manera, me voy con mi mujer a celebrarlo con un “cañica”. Error, desafiamos al destino. A fecha de hoy, mi hijo ya tiene mes y medio, mi mujer aún no ha recibido la resolución de su prestación por maternidad. Te vienes abajo, tienes que volver a pasar una pesadilla; hay que volver a la oficina de Yanguas y Miranda. Por lo menos, contamos una ventaja: sabemos que nos vamos a encontrar. Gracias a Dios, se ha solucionado; nos dijeron que pusiéramos una queja. Uno de los dos objetivos de esta carta es poner sobre aviso a mis vecinos y conciudadanos; más aún, ahora que van a tener la suerte de disfrutar de más tiempo de esta prestación: primero, cuando el “predictor” de su palabra, no lo celebren; pidan cita previa en la SS. Seguidamente, pónganse en contacto con su entidad financiera para negociar un crédito que le ayude mientras que le llega el subsidio. Finalmente, cuando haya pasado todo esto, debe ir la oficina de Hacienda de la calle Esquiroz para reclamar el IRPF que otros conocidos y familiares suyos no habrá pagado. El segundo es para los empleados públicos; que los famosos “recortes” no sea una justificación para todo. La educación y empatía es básico. Recuerden, que muchos vamos porque estamos obligados. Espero que sus futuras criaturas les traigan mucha felicidad y que las prestaciones no sean más duras que el nacimiento.

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