El héroe de Manacor
Actualizado el 28/03/2019 a las 18:46
Rafa Nadal jamás persiste. Quizá si tuviésemos su espíritu de trabajo, de esfuerzo, de pelear hasta el último suspiro, de no dar nada por perdido y de querer superarnos, de esta manera otro gallo nos habría cantado. ¡Nadal! Nunca te has aprovechado de uno de esos micrófonos que te ponen y explicas que tú te cansas, que cada bola te agota, que dedicas muchas horas a entrenar para hacer de manera excepcional tu trabajo. En honor a tus grandes logros y aprovechando tu nacionalidad, nos sentimos orgullosos de pertenecer a esta tierra y tú nos permites el lujo de presumir sobre cómo está el deporte español hoy en día. Sin embargo, probablemente cada uno seguirá en lo suyo, con sus costumbres, ya que nos cuesta tomar ejemplo de las personas nobles, leales, sacrificadas y constantes con su esfuerzo de cada día. Nos hemos acostumbrado a que ya habrá alguien que tome la decisión sobre nosotros y que ya tendremos tiempo de cumplir nuestros sueños, y ese es el primer paso hacia el fracaso. Por ello es envidiable y a la vez admirable la armadura forjada en acero de la que que a base de sangre, sudor y lágrimas ha logrado moldear nuestro deportista de élite mallorquino, sin duda el mejor deportista de la historia de España.