Un constante aprendizaje

Manuel García Neguillo|

Actualizado el 26/03/2019 a las 20:38

Todo el mundo al menos una vez en la vida debería ser camarero, con interminables jornadas de trabajo; o teleoperador, para tener que aguantar una tremenda bronca de un cliente descontento. Al menos una vez en la vida se debería ser comercial, para sufrir en las propias carnes el desprecio de quien no se molesta en ser educado contigo. Habría que ser también controlador de zona azul, para soportar las miradas de desdén. Y como éstos muchos casos más. Unos son escudos humanos de grandes empresas; otros, tienen la necesidad de ganarse la vida donde nadie quiere hacerlo. Por unas u otras razones, estamos perdiendo humanidad.

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