'Ya veremos', ¿nuevo partido?

Javier M. Elizondo Osés|

Publicado el 24/03/2019 a las 08:43

Quiero hacerles partícipes que estoy a punto de presentar, junto con un grupo de personas competentes, y decentes, un nuevo partido a las elecciones autonómicas de Navarra. El partido que estamos barajando se llamaría “Ya veremos”. Como pueden ustedes imaginar, nos hartaríamos de votos ya que, de entrada, no mentiríamos en ninguna promesa electoralista. Personas de todo tipo y condición, apegados a su estatus de vividores de la política, me los imagino “temblando” ante esta noticia. No piensen solo en los partidos tradicionales, pues todos demuestran ser similares en abrevar en breve tiempo (lo de Podemos ha sido de traca valenciana y lo del resto, en su línea de estar agarrados con uñas y dientes y, además, creando desastres). De poner en marcha nuestro salto al ruedo político, lo que vamos a generar no es otra cosa que sentido de trabajo, real, por la sociedad. Planteamiento que debiera ser la base ética, continua y real, de cualquiera que cobre del erario público, asumiendo responsabilidades, no sólo de cargo, sino las que correspondiesen en cualquier línea, incluida la penal (concepto de malversaciones por gastos improcedentes en cualquier ámbito y prevaricación). Esa sería nuestra propuesta. Amparar y dar cobertura a los mecanismos, los útiles socialmente, que se han estado encargando de no mantener (engrasar y coordinar), generando el indeseable chirrido de nuestras estructuras sociales, que amenaza con hacer inaudibles los razonamientos. Para lo único que se ponen de acuerdo es para engrosar sus sueldos y estatus. Así nos vemos ahora (resultado de un “ir viéndolo venir”) con un complejo navarro sin psicólogo que pueda tratarlo. Complejo mayoritario, conformado por una caterva de comodones a la hora del cara a cara en las urnas y asustadizos -ausentes- en la calle. Esa comodidad acomplejada que, junto con “el ser políticamente correctos” y/o estar a la “moda cívica” (definirse como navarro está convirtiéndose, increíblemente, en sinónimo de “derechas”, por no decir la palabra típica de los iluminados que empiezan a abundar) es el peor enemigo que tiene la entidad Navarra. Así pues, nuestro partido virtual, se dirige ahora, de entrada, a ponerles a todos en su sitio (en lo que nos permite este escrito, por desgracia). A unos (nacionalistas de corte vasco y afines) les decimos que ya vale de fomentar, con dinero de todos, la anulación de Navarra como entidad diferenciada. Estamos de acuerdo en la preservación de las culturas (de todas, por lo que sabiendo que opinan igual, les sacaremos los colores por querer anular la Navarra), pero desmontaremos toda vía de objetivos políticos que van detrás de esa imposición cultural. Imposición a través de un desmedido patrocinio (insisto, con dinero público, no suyo particular) respecto a la realidad histórica de su mínima implantación y la actual (hablar euskera no es decir “agur”), que no ha hecho sino establecer diferencias inconsecuentes y discriminatorias para el resto. Por ejemplo, yo trabajo en una empresa navarra, de más de 480 empleados que, cuando entré -hace más de 24 años-, ya valoraba el euskera en los méritos de las convocatorias -¡ojo!, no la habilidad del conocimiento y exposición, si no las horas que podía haber asistido a cursos, etc. Pero resulta que, cuando actualmente se hace una encuesta interna de satisfacción, sólo 14 contestan en el formato en euskera (un 6,5% de las 224 realizadas… que lleva, con certeza, a un porcentaje real mucho más bajo de haber contestado la totalidad). Por tanto, la realidad que pondríamos sobre la mesa es la de acoplar las inversiones, hoy muy elevadas para necesidades nimias, a las necesarias y justificadas. No vamos a anular cultura alguna, pero vamos a invertir racionalmente. Y vamos a potenciar otros idiomas que son los que realmente necesita nuestra población joven (y menos joven) para enfrentar la realidad de un mundo globalizado, aquí y fuera. A otros (principalmente a UPN y PSN), decirles que no vale con buscar el voto útil a escaso plazo de unas elecciones. El voto se consigue, día a día, a través de equipos en constante trabajo, con personas competentes en los respectivos campos sociales, y de líderes éticos con carisma y llegada permanente a la gente de a pie. Y que, al margen de sus ideas particulares, sepan unirse y demostrar que pueden trabajar juntos para poner Navarra donde debe estar, que debe ser un objetivo común, incuestionable. Sólo así se consigue mover el voto desencantado y hacer salir de su cobijo al voto “comodón”, que son los dos principales grupos de votos que corresponden a sus tendencias. Lo correspondiente al voto de las otras tendencias, es fijo y constante. Ustedes mismos. Sorpréndanos en breve, para bien, o tendremos que hacer que lo virtual se convierta en realidad.

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