OPE frente a EPE en el Ayuntamiento de Pamplona
Publicado el 23/03/2019 a las 09:08
Están en marcha algunas Ofertas Públicas de Empleo (OPE) en el Ayuntamiento de Pamplona. Nada tendría que objetar si no fuese por una de las consecuencias que se derivan de su puesta en marcha. Una buena parte de las plazas ofertadas están ocupadas actualmente por empleados eventuales, personas que accedieron a esas plazas a través de un proceso de selección, en ocasiones similar al de una auténtica oposición. Son personas (al menos las que están en el área en que trabajo) que llevan 10, 15 ó 20 años desempañando su tarea. Por tanto, son personas con reconocida experiencia profesional. Me cuesta entender que la administración de Navarra no entienda que en esos procesos se va por la alcantarilla una buena parte de la experiencia profesional acumulada, cuando este es un valor importante en cualquier empresa del mundo. No cabe imaginar que en Microsoft o en el emporio de Amancio Ortega, por ejemplo, echaran a una buena parte de sus empleados con experiencia por no haber sabido resolver, su clase dirigente, no sé qué cuestión procedimental, rutinaria, de contratación o ideológica. Podrá haber otras razones, pero una empresa jamás prescindiría de la voz de la experiencia.
Ya sé que el principio de igualdad de oportunidades debe guiar cualquier actuación en materia de contratación pública (así se deriva hasta de la Constitución). Por eso, no estoy hablando de empleados públicos que entraran en el Ayuntamiento de Pamplona por ser sobrinos o cuñadas del alcalde de turno, sino porque compitieron superando unas pruebas de acceso. La igualdad de oportunidades se dio en su momento. En esos casos, el derecho moral que les ampara es pleno. Es urgente encontrar la vía que permita mantener esos puestos de trabajo, por ser merecedores de ese derecho moral, por aportar a la administración una experiencia insustituible, porque ha sido la administración la responsable de que se llegue a esta situación (no me refiero a un gobierno o a una corporación concreta, ya que es una cuestión que viene de lejos y a la que nadie ha dado respuesta satisfactoria) y porque me afecta a mí. Sí, a mí también. No piensen que estoy en esa situación (ni nadie de mi familia). Lo que pasa es que ya estamos sufriendo profesionalmente en la Gerencia de Urbanismo la ausencia de alguien que, por causas similares, nos va a dejar tras más de 15 años de excelente labor. Su experiencia va a quedar hecha añicos, con el agravante de que, al cobrar el paro, nos vendrá a costar lo mismo a todos, pero quedarán tocadas su dignidad y la capacidad profesional de la Gerencia. Y no culpo en absoluto a quienes han tenido que ejecutar materialmente la desagradable misión impuesta por la ley. Apunto hacia los responsables políticos y hacia unos sindicatos que permiten y obligan que suceda. Por eso solicito encarecidamente a la Presidenta del Gobierno de Navarra, a la señora Barkos y al alcalde de Pamplona, el señor Asiron, que detengan esa sangría con urgencia, y que encuentren la fórmula legal que permita mantener en sus puestos a quienes hace tiempo entraron en la administración mediante un proceso público con superación de pruebas. Ni el Gobierno de Navarra ni el Ayuntamiento de Pamplona pueden prescindir de la experiencia. Entérense cómo accedieron a la administración esas personas, y si lo hicieron compitiendo en buena lid, intégrenlos en las plantillas correspondientes. Son razones de justicia las que impulsan estas líneas, son razones de experiencia. Una OPE, esta OPE del Ayuntamiento de Pamplona, puede derivar a EPE. Eviten que lo sea, impidan que una Oferta Pública de Empleo OPE) derive a una Expulsión Pública de la Experiencia (EPE). Un Decreto Foral o una Resolución de Alcaldía a tiempo, manteniendo en sus puestos transitoriamente a los afectados, podría permitir el análisis sosegado de la cuestión. Y esto sí que está en sus manos.
Juan López Asensio, arquitecto y funcionario de la Gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de Pamplona.