Arzalluz, Tudela y Cascante

Francisco Sánchez de Muniáin y Gil|

Publicado el 23/03/2019 a las 09:10

Al enterarme hace unos días de la muerte de Arzalluz, me vino a la memoria el recuerdo de un vasco y español universal, Miguel de Unamuno. Este quiso que se pusiera en su tumba salmantina un epitafio del que transcribo el inicio. “Recíbeme Padre en tu pecho, misterioso hogar”. Como navarro no olvido la afirmación de Arzalluz en un Aberri Eguna, aquello de que los navarros se unirán a Euskadi lo quieran o no. Esto no lo puede admitir ningún navarro con dignidad. Y hoy, como hace cuarenta años, rechazo la Transitoria Cuarta de nuestra Constitución -que, pese a ello, ha prestado magníficos servicios a España-. Al recordar a Arzalluz, que fue jesuita, me viene a la memoria los seis años que pasé interno en los Jesuitas de Tudela, y el inspirado himno del colegio escrito por el padre Usoz, un casedano ilustre de imborrable recuerdo. Todos los que visitan Tudela, contemplan la preciosa estatua del Corazón de Jesús en lo alto de un cabezo que domina la ciudad. No todos recordarán que se inauguró hace tres cuartos de siglo, en lo alto del castillo tudelano en el que pasó sus últimos años de vida Sancho El Fuerte de Navarra. Tanto, tanto quería Sancho El Fuerte a Tudela que le llamaban también “el encerrado”. Después de la batalla de Las Navas, muy poco salía de Tudela, muy probablemente por graves desavenencias con el obispo de Pamplona. Los últimos años fueron para Sancho muy tristes porque Guipúzcoa se unió voluntariamente al reino de Castilla y quedó el reino de Navarra sin salida al mar. La actual Tudela es el resultado de la unión de la cultura cristiana, árabe y judía. Una mezcla enriquecedora. Hoy se pretende euskaldunizarla.


Pienso que es un grave error. En este periódico escribí y hoy vuelvo a ratificarlo que “tengan sentido común, y actúen con más cautela, y no pretendan hacer euskaldún a la gente de Tudela”. Y de Cascante puede afirmarse lo mismo. Es ribera pura. Una ribera con impronta romana. Todavía hay una calle dedicada a la diosa Diana y la carretera enlaza Cascantium con Calagurris en la llamada vía romana. Cascante era municipio romana que enlazaba con la próspera Calagurris romana, la actual Calahorra. Cascante es la ciudad navarra que mira al Moncayo. Del Moncayo - el Mons Cannus romano- se riegan los campos de Cascante.

Que no pretendan euskaldunizar a Cascante. Por eso con amor les pediría que “tengan sentido común, y no den pasos adelante, tratando de hacer euskaldún, a la romana ciudad de Cascante”.


Francisco Sánchez de Muniáin y Gil

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