Los viernes sociales

María Pilar Ripa San Miguel|

Publicado el 21/03/2019 a las 08:22

No sé a ustedes pero a mí los llamados “viernes sociales” me recuerdan mucho al cuento de la lechera. ¿Se acuerdan? Una muchacha que lleva un cántaro de leche en la cabeza y mientras va de camino al mercado va pensando lo que hará con el dinero que consiga por vender la leche. “Compraré gallinas que me darán huevos. Con la venta de los huevos compraré más gallinas, cuando ya tenga muchas venderé algún pollo y compraré una cabra…”, y en esas estaba cuando tropieza con una piedra, se le cae el cántaro y todos los sueños se transforman en leche derramada. También me recuerda a Lucas: 14, 28-33: Si alguno de ustedes quiere construir una torre, ¿acaso no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla? (…) El Gobierno seguramente habrá echado sus cálculos y ha pensado que con el “hipotético” dinero que va a recaudar subiéndonos los impuestos a todos podrá pagar lo que ya ha empezado a gastar. Al menos la lechera no compró nada con el dinero que aun no había cobrado. Al menos la lechera soñaba con “su” dinero, no ponía en riesgo el presupuesto de un país. También el que desea construir al torre se pregunta “si tiene” dinero con qué construirla. No si tendrá dinero para levantarla sino si tiene (ahora) él, suyo, de su propiedad. No soy economista así que no hablaré de déficit, prima de riesgo, mercado de deuda, amortización y otras palabrejas que no domino, sino más bien del día a día, de las cosas de comer. No es que no me gusten los viernes sociales, me encantan, soy fan de ellos. ¿Quién no desea que la riqueza de un país se reparta entre las personas que tienen más dificultad para salir a delante? Me gusta la idea, pero me gustaría más si tuviera la seguridad de que ese reparto va a poder mantenerse en el tiempo, sin desangrar al resto de la población, sin crear frustración (cuando haya que retirar estas pagas cuando ya no se puedan pagar) y sin meter al país en otra crisis brutal. ¿No sería mejor y más prudente recaudar primero y repartir después? No me imagino a un padre o madre de familia gastando dinero a manos llenas pensando en que, como le van a subir el sueldo, podrá hacer frente a los gastos. ¿Y si al final resulta que no se lo suben y su familia no tiene como salir adelante? ¿Y si al final resulta que el gobierno no recauda lo que pensaba y nos ha llevado al desastre? ¿Rendirán cuentas las ministras Calviño (Economía) y Montero (Hacienda) y el Presidente del Gobierno por el sufrimiento causado a todo un pueblo? ¿No es eso lo que ha hecho Venezuela, repartir miseria entre todos los venezolanos y llevar al país a la quiebra? Lo que tienen que hacer los señores del Gobierno es incentivar a los empresarios que son los que crean riqueza y puestos de trabajo y motivar a las personas para que con su esfuerzo y empeño luchen por salir adelante, sin esperar subvenciones a final de mes. Pero si esto ya lo hemos vivido y no hace tanto tiempo. ¿No se acuerdan ya del plan E, el cheque bebé, los 400 euros para el alquiler juvenil, etc? ¿A qué nos llevó todo eso? Al desastre. Pónganse las gafas de lejos porque está visto que con las de cerca no ven más allá de sus narices y podemos estar más cerca del precipicio de lo que parece. Pensábamos que Zapatero era lo peor que nos podía ocurrir y llegó Zapatero 2.0 o, lo que es lo mismo, Zapatero corregido y aumentado. Es decir, Pedro Sánchez. Hagan caso de la sabiduría popular y no vendan la piel del oso antes de cazarlo. Si hay dinero de sobra para repartir guarden un poco para cuando no haya porque si no será pan para hoy y hambre para mañana.


María Pilar Ripa San Miguel

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