A la sombra de los acontecimientos
Publicado el 03/03/2019 a las 09:00
Qué gratificante resulta tener amparo de libertad de expresión o de seudónimo para poder utilizar palabras malsonantes o que describen actitudes o hechos reprochables. Los escritores que en su forma de redactar buscan la sensación para aumentar visitas o, incluso, seguidores rayan la imperfección del sentido común aplicado a aquellas noticias que divulgan. Todos los días, vemos artículos de columnistas avezados en decir o querer decir de otra manera más sensacional lo que cualquier persona ve o piensa sin posibilidad de hacerlo. Escribir acerca de la crítica constructiva formando y tomando posiciones de valor es lo que hace un escrito interesante. Los diferentes lobys siguen controlando parte de la informacion que se divulga. Una cosa es opinar y otra criticar desde la oratoria buscando el enganche de la controversia. Desde que el poder de la informacion es tan directa, los lenguajes y talantes a la hora de comunicar han caído. Los diferentes medios de comunicación sin censuras como Whatsapp y redes hacen que en muchos casos casos valga todo en cuanto a expresión. La manera de interpretar una noticia, depende de cómo esté redactada y expresada, nos puede causar diferentes puntos de vista de la misma. Es un gran error pensar que en redacción todo vale y aquello que no de qué pensar será cambiado. El periodismo íntegro, el de la verdad, sin condiciones, tiene seguidores pero a buen seguro que muchos menos que el sensacionalista que la mayoría de las veces se expresa desde el aumento de acciones o condiciones.
Mucho se escribe, ¿cuánto bueno? ¿cuánto malo? La libertad de expresión ha abierto la puerta muchas veces de la sinrazón, del alcance redactor por lo que está pluralidad de lecturas, enriquece nuestra capacidad para juzgarlas. Esperemos que en el futuro cada texto se focalice en el contexto en el que se promueva para impedir la incomprensión de aquel que lo lee.
Ángel Moracho Jiménez