¿El último capítulo?

Pablo Uriz Urzainqui|

Publicado el 31/01/2019 a las 10:21

Algo huele mal en Dinamarca… Y mucho peor huele en Etxarri Aranatz. Cuando Shakespeare escribió la célebre frase “Algo huele mal en Dinamarca”, no sabía nada de Etxarri-Aranatz, de su exalcalde Jesús Ulayar, ni de la banda terrorista ETA. Si hubiese tenido noticias de ellos, conocería que este pueblo fue, durante las décadas en las que ETA asesinaba, una fuente de terroristas y que la gran mayoría de la población (según los resultados electorales) apoya incondicionalmente a sus paisanos asesinos y los jalea y homenajea; así mismo el ilustre escritor hubiese sabido que el día 27 de enero de 1979 ETA mató de cinco tiros, en la puerta de su casa y delante de su hijo de trece años, a Jesús Ulayar al que acusó de ser confidente de la Guardia Civil y le condenó a muerte -¿no nos acordamos ya del famoso “algo habrá hecho?-; el dramaturgo se habría asombrado al conocer que los asesinos fueron vecinos de Jesús; a Shakespeare le hubiera invadido un descomunal estupor al enterarse de que tras el abandono de la “lucha armada” aquí, en Etxarri Aranatz, se seguía venerando a la banda criminal, que los asesinos fueron nombrados años más tarde hijos predilectos del pueblo o que en el lugar en el que mataron al exalcalde colocó el ayuntamiento tres contenedores de basura.

Pero aquí no queda el asunto, no. Don William, que seguramente hubiese acudido gustoso al sencillo homenaje que en el cuadragésimo aniversario del asesinato del señor Ulayar le rindió su familia depositando un ramo de rosas rojas en el lugar del crimen, hubiera vomitado de asco al enterarse de que unas horas más tarde algún/alguna -probablemente etxarriarra- asoló ese sencillo ramo de flores en un penúltimo (¿cuál será el siguiente?) acto rastrero de esta siniestra historia.

La pregunta surge espontáneamente: ¿es posible ser tan cobarde y miserable como para llegar a destrozar ese sentimental ramo que la familia depositó en recuerdo del padre asesinado? Yo no encuentro forma de explicármelo. ¡Vuelven a matar al muerto y de momento, que yo sepa, ni Ayuntamiento de Etxarri Aranatz ni Gobierno de Navarra han dicho una palabra al respecto! Y asoma otra pregunta, ¿es que Ayuntamiento y Gobierno están de acuerdo con esa afrenta? (...)

Eneka Maiz Ulaiar, alcaldesa de Etxarri Aranatz, debe actuar tal y como una persona que se comporta como tal lo haría: indígnese por tan ruin acción, si conoce a sus autores llámeles severamente la atención y procure que no se vuelva a repetir algo tan asqueroso en su pueblo. Disipe cualquier asomo de duda y, si es mínimamente humana y compasiva, échele valor y junto a su Consistorio convoque una especie de acto de desagravio y coloque un nuevo ramo de rosas rojas en el lugar que ocupaba el que esas manos canallas destrozaron. Oiga, quizás así este no haya sido el penúltimo capítulo de esta desgraciada historia, a lo mejor ha sido el último.

Pablo Uriz Urzainqui

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