El tiempo es oro
Publicado el 14/01/2019 a las 16:16
¿Realmente debemos prescindir de nuestras horas de sol? ¿Por qué no podemos seguir el horario europeo? ¿Por qué no gozamos de descanso entre clase y clase o entre clase y estudio en casa? Estas son las preguntas que los estudiantes con clase por la tarde se realizan. Verdaderamente sus horarios son casi incompatibles con la vida `normal´. La respuesta fácil es decir que esto se trata de una ``chorrada´´ o que es una excepción de invierno; pero realmente no es así. El horario de una persona con clases vespertinas se basa en entrar a las ocho de la mañana, salir a la una del mediodía, contando con únicamente una hora y media para comer, y, con el último bocado salir corriendo para no llegar tarde y sumar así dos horas más de clase a las cinco anteriores, como si de poco tiempo se tratara. Si no es suficiente, al volver a casa no pueden contar con mucho rato de ocio o descanso, ya que debe continuar con sus deberes académicos o extra escolares. Es por ello que varios de los centros que cuentan con estos horarios deberían replantearse un cambio ya que eso afectará positivamente, tanto a alumnos como profesores.