Celdas para la discordia
Publicado el 10/01/2019 a las 09:10
Me llenó de estupor la noticia de la colocación, las pasadas Navidades, de una “celda” en el centro de Pamplona, para que pudiésemos tomar conciencia de cómo se puede sentir un preso de la organización terrorista ETA en una cárcel. La sola idea de esa representación como “modo de vida” es totalmente sesgada. Elude, directamente, toda una suerte de lugares y entretenimientos, accesibles para los presos, que amplía mucho su “espacio vital”. No estamos, gracias al desarrollo democrático y social, en los tiempos de aislamientos permanentes sin más. No es ético -ni ayuda a reconciliaciones- que alguien considere razonable colocar (y permitir la colocación de) una recreación de celda de prisión en un espacio público, para viabilizar el supuesto sufrimiento de esos presos, obviando a los sufridores de su historial de asesinatos, coacciones y obligados “destierros” (por sentirse amenazados) durante tantos y tantos años. Los presos lo son, porque teniendo en sus manos la posibilidad de canalizar sus ideas, a través de medios democráticos, los rehusaron y eligieron sembrar de dolor la vida de miles de personas (no solo me refiero a la cifra recurrente de asesinados, sin dar cifras de otros afectados directos -físicos y psíquicos-). A pesar de ello, puedo estar de acuerdo en que cada cual vive su propia experiencia y que, poniéndome en el sitio de sus familias, no tiene que ser agradable que uno/s de su/s miembros, esté/n en la cárcel; y menos a mucha distancia. Pero tienen la suerte de tenerlos vivos y con medios a su alcance, otorgados por la propia Sociedad atacada (pedir sincero perdón y renuncia real), para poder ser trasladados hacia sus zonas de residencia familiar y poder reinsertarse tras cumplir sus penas. Las posibilidades de atenuaciones por comportamientos, etc. las tienen también y las hemos visto aplicar.
Desgraciadamente, también hemos visto los actos de “bienvenidas”, con su discurso habitual, que dejan poco margen hacia la reconciliación que, creo, una gran mayoría social deseamos.
Teatralizaciones, como la “representación carcelaria”, que no creo - ni de lejos- ayuden a ello, ya que vienen a representar un desprecio total hacia la mayoría de nuestra sociedad, por el dolor que generan (principalmente al colectivo de las víctimas vivas, al cual no podemos abandonar).
Teatralizaciones, desarrolladas por un exclusivo interés partidista, por encima de los propios presos y de sus familias, ya que no les ayudan así, pero mantienen su “frente de combate”. Y, desgraciadamente, apoyadas por intereses personales de tipo político. No hay más que ver la imagen prestada por Laura Pérez (Podemos u Orain Bai, o lo que se tercie para seguir “cobrando” de la sociedad a la cual desprecia en una inmensa mayoría con ese tipo de actos), para hacer ver “su” sensibilidad hacia “esos presos”. Yo le invitaría a demostrar su sensibilidad en “otras representaciones”, como pueda ser su introducción voluntaria -durante un tiempo- en uno de los “confortables” zulos que sufrieron otros, sin ningún tipo de visibilidad ni contacto durante meses, casi sin poder moverse y, por tanto, sin espacio para el fotógrafo que la “inmortalice”. Por supuesto, no le haría introducirse, bajo ningún concepto, donde debieron ser introducidos otras víctimas para no salir jamás. Sí se introducirán allí, espero, muchos de los votos que recibió en su día. Tengamos sentido común y demos pasos hacia poder reconciliarnos, por el futuro de nuestros hijos. Sobran en nuestra sociedad políticos/personas de escaso nivel. Y así nos va.
Javier M. Elizondo Osés