De bien nacido es ser agradecido (2)
Actualizado el 05/01/2019 a las 08:55
(sigue.) Cuando he leído el comienzo del segundo párrafo, “A su debido tiempo, me contaron el cuento de que no existíais. ¡Qué ilusos los adultos! Yo seguí confiando” he vuelto a sentir, si no las mismas, parecidas sensaciones a las que me dejó o produjo releer, siendo adulto, “El principito”, de Antoine de Saint-Exupéry. Podría escribir, sin ánimo de plagiarte, que lo propio me acaeció a mí con doce o trece años, que soñé (estando despierto, no dormido) con ser lo que soy, escritor (aunque no haya publicado ningún libro todavía), pues escribo a diario. Cuando te he leído que engarzabas “mentalmente palabras en bellísima cadena” y que las dictabas “a veces en forma de poesía”, me he visto retratado, porque es lo que también he hecho y hago, estando tumbado decúbito supino en la cama, muchas veces. Y luego me las he dictado o dicto a mí mismo, ejerciendo del amanuense o copista de la inspiración o el estro de mi musa o muso, que también acarreo, contengo o porto. Durante un breve tiempo compartimos o tuvimos al mismo maestro, poeta y profesor, Rosendo Tello. Recordarás, seguramente, que ya te escribí en otra epístola, con la triste ocasión de su óbito, sobre ello. “La fe es un eslabón mágico, incomprensible” (aunque San Manuel Bueno no tuviera la fe religiosa en la resurrección de la carne) escribes. ¡Cuánta razón y verdad contiene dicha frase! Y cuánta, asimismo, las que luego uno puede seguir leyendo en tu columna, un pilar, como tu nombre: “Y nos hace entender que ya nadie está ausente mientras mora en nosotros, que los peques que llegan son hijos de la vida, que el amor es un nuevo y gran misterio”. ¡Qué importante es la familia y la asistencia personal que esta nos brinda!, sí. Tú te has dado cuenta de que tus seres más allegados y queridos “lo fueron siempre”. Está bien que compares a quien te asiste actualmente, sin ser deudo tuyo, con los Magos o hadas madrinas que has ido conociendo a lo largo de tu existencia. Es una forma exquisita de decirle/s, e(vi)ternamente, gracias a todos. Te da las gracias, y no solo por esta magnífica columna, tu amigo y alumno Ángel Sáez García angelsaez.otramotro@gmail.com