Para Pilar, que fue mi amor y musa (2)
Publicado el 26/12/2018 a las 18:35
(Sigue.) A lo que yo aspiraba era a que fueras (así te lo hice saber varias veces) mi esposa (si no querías que nos casáramos, estaba dispuesto a aceptar que fueras mi pareja, siempre que viviéramos bajo el mismo techo, y pactáramos, de mutuo y común acuerdo, las condiciones o los términos de nuestra convivencia y nos comprometiéramos a cumplirlas/os a rajatabla y a respetarnos). Mi aspiración, dizque, superaba con creces los límites de tu concesión. Acepté (de mal grado) que fuera así el caso, la cosa, pero lo admití (insisto, de mala gana), que no fue lo que tú hiciste. Mientras que yo respeté que tú dijeras que no a mis ansias, tú no toleraste que yo rehusara las tuyas. Mientras que yo respeté que rechazaras mi propuesta, tú no toleraste que rechazara la tuya. Aunque sé, me consta, que el amor no es un juego, no debe serlo (aunque todo amor tenga un componente o una parte de tal), acaso valga la siguiente imagen. Yo, Pilar, me jugué todo mi capital sentimental a la apuesta del todo (el doble, en realidad, o sea, complementar o completar mi persona o ser con el tuyo, o viceversa) o nada. Lancé las chapas al aire y salieron cruces (o lises). Perdí. Era algo que podía pasar. No me quejo. Para mí haberte conocido y haberme enamorado “hasta las trancas” de ti fue otro maná, una bendición o milagro caído del cielo. Nunca podré olvidarte, pero te engañaría y me engañaría si te dijera que me siento capaz de ser solo tu amigo o tu “follamigo” (vocablo que, eso intuyo, aceptará pronto, como ocurrió recientemente con la voz amigovio, el DLE), condición, estado o plan que se lleva mucho en estos tiempos nuestros, hasta entre gente talluda (si hay acuerdo entre los dos miembros adultos de la pareja y a los dos les sirve, no pongo objeción), pero que no va conmigo. Hoy no. Te desea, de corazón, lo mejor Ángel Sáez García angelsaez.otramotro@gmail.com (Continúa.)