Sobre personajes navideños
Publicado el 24/12/2018 a las 08:23
De un tiempo a esta parte y aprovechando las aguas revueltas de la actual sociedad, nos han ido metiendo ciertos personajes que poco o nada tienen que ver con la navidad. O, como diría Cervantes, años de hambre abundancia de poetas. Si miráramos tan solo un tiempo atrás nos daríamos cuenta que esta y otra clase de personajes que poco o nada tienen que ver con el espíritu de la Navidad nos los han ido metiendo como caramelos o bombones en un papel de celofán… Con esto no quiero decir que cada uno la celebre como quiera sea creyente, ateo, o le guste o no el mazapán. Pero si algo tenemos que tener en cuenta es que no son más que un símbolo o alegoría representativa del producto de una sociedad. Si leemos la Biblia nos encontraremos que ninguno de estos personajes está en ella, algo natural, como se puede ver y comprobar. Santa Claus y San Nicolás (pongo un ejemplo) son el mismo; tan solo con la diferencia de su lengua o nacionalidad. Aunque poco conocemos de él si no es su caridad. Otra cosa es Papa Noel. Sobre este personaje gordo y rechoncho que solo sabe decir “jo, jo, jo” y poco más, sí que tenemos más que suficiente historial. (...) En cuanto al Olentzero, personaje representado por un carbonero o leñador, son tan oscuros y difusos sus orígenes en la mitología vasca que más indica una costumbre pagana para celebrar el solsticio de invierno que cualquier idea relacionada con la Navidad. Por resumir o terminar con este cuento de idealistas que tratan de meter gato por liebre en esta sociedad de consumo, les diré que ellos no tienen la culpa. Más bien somos nosotros mismos los que compramos o usamos el producto que nos venden para luego tirarlo al desván. Porque no se resume en aquello que dice, nada es verdad, nada es mentira, o todo es según el color del cristal con que se mira. Pues si algo tenemos claro en este mundo y en esta vida es que existe tanto la verdad como la mentira. Lo mires como lo mires y desde el punto que lo quieras mirar. ¡Feliz Navidad!