Catalina y el Ejército
Publicado el 17/12/2018 a las 08:05
El próximo cambio de nombre de la Avenida del Ejército por el de la reina Catalina I de Navarra me plantea varios interrogantes, a saber: dado que en Pamplona gobierna el nacionalismo vasco “aberchale” y republicano, ¿habrá sufrido el alcalde un ataque agudo de furor monárquico? Y si no es así, ¿a qué obedece la imperiosa necesidad de dar más lustre a quien que ya cuenta con un digno espacio junto al Palacio de los Reyes de Navarra además de un colegio público en Cizur? Algo no cuadra, y menos cuando ello implica la exaltación de una figura del antiguo régimen en detrimento de una institución que garantiza el actual democrático. ¿No es una medida insospechada de quienes también se definen “socialistas de progreso”? Entonces, ¿no será esta repentina vocación monárquica una burda excusa? Está claro que sí. Porque un nacionalista vasco y “aberchale” no puede sufrir tal reconocimiento al Ejército (español por supuesto). Imagino su calvario cada vez que transita la avenida en uno u otro sentido, a pie o a motor, de día o de noche, en soledad o en masa vociferante bajo alguna pancarta…Sólo pensarlo da escalofríos. En fin, con avenida o sin ella, nuestras Fuerzas Armadas seguirán cumpliendo su misión: “garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional”, el mismo que permite gobernar a quienes, sin condenar los crímenes etarras, quieren liquidarlo. Eso sí, aunque Catalina naciera en Mont de Marsan (Francia) y no es probable que hablara un batúa fluido, cabría considerar que su nombre, una vez euskerizado, figurase con “k” de alkaldada.
Manuel Sierra, Coronel de Infantería (Reserva).