Asiron, Asiron
Publicado el 15/12/2018 a las 08:48
Con su típica mirada por el retrovisor, el señor Asiron, a la sazón alcalde de Pamplona, afirma que lo apropiado para “continuar visibilizando a las mujeres en el callejero de la ciudad” es cambiar el nombre de una avenida por el de una mujer que murió hace cuatro días: en 1517. No se me ocurre identificar a quienes se les quiere ayudar a que visibilicen una mujer que, según dicen, nació en 1468. ¿Querrá el señor alcalde ayudar a las congéneres de Catalina? Introducirse en el mapa mental del señor alcalde es una osadía por mi parte, mas, dado que he nacido el siglo pasado, oso a eso. Lo seguro es que el señor J.A. esté proponiendo a las mujeres que tomen a Catalina como modelo. Él sabe que un tercio de las pamplonesas sueñan con ser reinas. Y casarse con un ser humano varón, aunque no se llame Juan. Y ser coronada como reina en la Catedral, delante del pueblo embobado con la serena belleza de su majestad. Aunque no sepan si Foix se pronuncia como se escribe o se pronuncia al ritmo francés: fua. Es incomprensible, o no, que el señor Asiron se haya olvidado de mujeres más cercanas como podría ser la señora Uxue Barkos, cuya presencia callejera inundaría de gozo a muchedumbres partidarias del programa Skolae y de no devolver el IRPF. El hecho de estar viva y más, no hubiera sido obstáculo para un Asiron que quiere cambiar todo. ¡Eso sí que sería romper moldes y rutinas que no son progresistas, ni vanguardistas, ni nada parecido! Otra mujer, de nombre exótico, que podría caer bien es Yolanda Barcina, en su momento alcaldesa, y que presidió el gobierno foral. Su defecto es que no se le ocurrió promover aparcamientos ni la conducción subterránea de las basuras por el Casco Antiguo, ni siquiera peatonalizar Carlos III. ¡Nadie es perfecto! Tal vez las navarras, de mirada firme y directa, sintonizarían con el ejemplo de dos mujeres, cada una con su personalidad, cuyo afán por mejorar el territorio foral, cada una con su óptica, no se puede negar.
JOSÉ MARTÍNEZ ECHALAR