Desarrollo normal o cientificismo
Actualizado el 14/12/2018 a las 13:13
Después de estudiar la supuesta "normalidad" en Desarrollo, todavía me queda menos claro distinguir los trastornos del desarrollo. Falta de empatía y sociabilidad en el niño... si lo "normal" es que permanezca en el egocentrismo hasta los seis años y pretendemos que sean súper sociables con dos. ¿Empatía? Cuando ni siquiera tienen capacidades cognitivas plenas. Contacto visual restringido... puede responder simplemente a un estilo de crianza. Conductas estereotipadas, ¿qué queremos hijos o robot de cocina? Y lo más heavy: en los vídeos que veo están todo el tiempo grabando a los niños sin estimularles de ninguna otra forma, así cualquiera te hace caso. Tiene que ser agotador. Ecolalia... No, si te parece, te va a cantar la Biblia en verso. Si lo normal es el estilo de aprendizaje por imitación. Retraso mental si hasta los ocho años no se empiezan a pasar test de comprensión lectora. Superdotados cuando la inteligencia se regula y se equilibra. Igual solo han aprendido antes o después. Lo de medicarles ya... ese es otro tema. Sami Timimi lo explica bien. Conclusión: los niños son niños. Pero no les dejamos ser. Más bien les domesticamos. Y hasta nos inventamos trastornos para justificarlo. Y encima alguno pensará que mejor cuatro inyecciones al año. La sociedad está profundamente enferma. Y lo peor... si la familia y el colegio insisten, al final le acabas poniendo la etiqueta... ¿en serio? Será tú porque yo no lo tendría tan claro. El Desarrollo cuando se trata de los niños se basa más en ideales patológicos que en la normalidad. Pero lo que para un niño es normal, puede que para otro no lo sea tanto. Cada cuál tiene sus tiempos y tus tiempos son solo tuyos y de nadie más. Ese paternalismo al que estamos acostumbrados unido a la creciente necesidad de diagnosticar todo, de ponerle una etiqueta a todo, hasta a aquello que no la tiene, nos lleva a vivir situaciones kafkianas que lejos de fomentar la autonomía del niño, le colocan en una posición pasiva desde donde acaba reaccionando como los adultos y su supuesto "trastorno" esperan que lo haga. Y así, todo su mundo girará en torno a una dudosa etiqueta que le coarta y limita sin reparos. Por "su propio bien". La precaución debería ser la máxima siempre, pero con mayor razón en el caso de los niños. Los trastornos del desarrollo pueden ser extremadamente graves y perniciosos, pero no son menos graves los falsos positivos que condicionan y determinan, en no pocas ocasiones, la él resto de sus vidas. Sobra condescendencia y falta honestidad.