Los celos NO son amor
Actualizado el 30/11/2018 a las 09:02
Cuando tenía 16 años tuve mi primera relación de la cual me llegué a enamorar ciegamente durante tres años. Todo era perfecto, ese momento en que sientes que la otra persona te quiere y está por ti, pero a medida que pasaban los años empezó lo que para mí hoy es impasable. Me miraba el teléfono constantemente y no me dejaba hablar o quedar con amigos, me decía que era “suya” y que ellos solo querían algo conmigo. Fue entonces cuando empezó la desconfianza. Se enfadaba si salía de fiesta sin él y consideraba que debía pasar más tiempo junto a él porque me quería demasiado. Cuando decidía defenderme y que entendiera que yo no iba a hacer nada malo, me gritaba y alguna vez, su ira acababa golpeando alguna puerta o alguna mesa justificándose que esto que sentía era amor y que nadie iba a hacer lo que él hacia por mí. Con el tiempo y gracias a mis amigos, abrí los ojos y me di cuenta de que me estaba haciendo daño psicológicamente, me hacia sentir mal por cosas que yo no hacía.
Con esta carta quiero dirigirme a todas esas personas que están viviendo una situación parecida, sobre todo a los jóvenes que no tienen una personalidad aún bien formada y son mas frágiles en el amor: dejad ir a estas personas de vuestras vidas aunque os duela, porque este tipo de situaciones también son indicios de violencia machista. El amor es querer desde el respeto y no que te controlen cada paso que das.