Democracia sí, pero la mía

José Ignacio López Borderías|

Publicado el 25/11/2018 a las 10:20

El referéndum realizado en Ayegui, para decidir si se integraba o no en la zona mixta, ofrece una interesante visión de cómo se entiende la democracia desde ciertos partidos que hoy gobiernan en Navarra.

La integración en la zona mixta básicamente hubiera significado un incremento de costes para sus habitantes, derivado del cambio en los documentos, impresos y comunicados del castellano a ambas lenguas (castellano y vasco ) y de la contratación de nuevos funcionarios, con conocimientos de euskera para atender a la población vascoparlante, en una zona donde todo el mundo se puede entender en castellano. En definitiva, un gasto con trasfondo político que no pagan solamente los que lo desean, los 361 que votaron a favor del cambio, sino toda la población atraves de sus contribuciones.

De los 1849 empadronados, 391 votaron “no”, 361 votaron “sí” y 1.083 no fueron a votar; esta última cifra, por su cantidad, indica que a la gran mayoría del pueblo le importaba un pimiento el tema del euskera ya que si lo hubieran creído necesario y dado el control que los nacionalistas realizan sobre sus votantes, los hubieran llevado a todos a votar y hubieran ganado -ni tan siquiera consiguieron que la gente se movilizara-.

El alcalde, con este referéndum, realizó un auténtico homenaje a la democracia y a los derechos de todos los ciudadanos del pueblo (recordemos el caso de Olite, donde el Ayuntamiento los metió en la zona mixta, sin permitir que los ciudadanos mostraran su opinión), lo cual no se puede decir de los que perdieron en Ayegui, que demostraron que cuando se trata de imponer el euskera, la única democracia que existe es la de ellos. Lo relata perfectamente este medio: “Los dos ediles de Bildu se mostraron visiblemente contrariados por el resultado”. El lector debería estar contento, pues siempre que Bildu se cabrea es porque ha ganado la democracia y es bueno para Navarra. Este periódico continúa con las declaraciones “Que por 30 votos se nos quitan derechos, porque no se igualan los de los vascoparlantes con los castellano parlantes. Si una democracia quita derechos, me da pena”. Así acaban las declaraciones del representante de Bildu. En primer lugar no saben contar: son 30 votos más los 1.083 que no tenían ningún interés en el asunto. Y, en segundo lugar, el concepto de derechos como los entiende Bildu son muy excluyentes, ya que no contemplan los derechos que también tienen los castellanohablantes. ¿Qué es más importante? El derecho universal al trabajo de una mayoría o el de la minoría, que amparada en el conocimiento de una lengua mínimamente hablada pretende ocupar puestos de trabajo a los que el resto de los habitantes del pueblo no pueden acceder por no ser vascoparlantes...

Como siempre, Bildu resplandece por querer imponer sus derechos minoritarios a los de la mayoría y todos a tragar, menos la gente de Ayegui. A mí lo que de verdad me da pena no es la democracia, por la que he luchado toda mi vida, sino el concepto que los nacionalistas en general tienen de la misma y que intentan imponer con el silencio culpable de muchos ciudadanos. La democracia del miedo, del insulto, la de la amenaza, la de señalar con el dedo. En definitiva, la que niega la paz y la convivencia entre todos, esto sí que da pena.

Etiquetas:

    Continuar

    Gracias por elegir Diario de Navarra

    Parece que en el navegador.

    Con el fin de fomentar un periodismo de calidad e independiente, para poder seguir disfrutando del mejor contenido y asegurar que la página funciona correctamente.

    Si quieres ver reducido el impacto de la publicidad puedes suscribirte a la edición digital con acceso a todas las ventajas exclusivas de los suscriptores.

    Suscríbete ahora