Diálogo frente a silencio
Publicado el 23/11/2018 a las 08:22
El 7 de noviembre de 2001, la banda terrorista ETA asesinó José María Lidón a la salida del garaje de su vivienda de Guecho. Años más tarde, en el claustro de la Universidad de Deusto, donde regentó la plaza de Catedrático y profesor de Derecho Penal, se celebró un diálogo abierto entre víctimas del terrorismo y alumnos. El objetivo: reflexionar sobre las luces y sombras del papel jugado por la sociedad vasca y transmitir esa memoria crítica a las próximas generaciones.
En mi caso, ocupé una mesa integrada por Josu Erkoreka (el más conocido por la mayoría), Manoli Urbegi, Ana María Pereda y el resto de compañeros de clase. De manera sosegada, cada uno fue exponiendo su visión y pensamiento. En el caso del primero, Erkoreka, portavoz del Gobierno Vasco perteneciente al Partido Nacionalista Vasco (EAJ-PNV), señaló que hoy en día se ha creado una conciencia respecto a lo producido en el pasado y que la sociedad vasca es ejemplo de respeto hacia el derecho a la vida. Al final de su intervención, subrayó el sentido de la memoria para las víctimas.
En segundo lugar intervino Manoli Urbegi, la representante de víctimas de ETA. Asesinaron a su hermano hace 21 años e indicó que en aquel entonces salir en manifestación en recuerdo de las víctimas suponía exponerse y pasar miedo. Sin embargo, reconoció que le producía alegría que en la actualidad la sociedad comente el tema y ella, personalmente, no se siente juzgada. Asimismo, confía en que la sociedad vasca sea un referente de un proceso de paz bien culminado. En último lugar y veterana de la mesa, Ana María Pereda con más de 80 años y madre de dos hijos, destacó la educación en euskera en el seno familiar como labor de integración al País Vasco y acentuó de manera negativa que los jóvenes de entonces miraran hacia otro lado y no hicieran frente al problema.
Tras escuchar a todos los miembros de la mesa, llegué a mi casa y saqué mis propias conclusiones. Me di cuenta que hasta hace no más de 8 años, cuando se produjo el cese definitivo de la banda terrorista ETA, la sociedad se encontraba muy restringida en cuanto a sus derechos y libertades: el derecho a la vida y a la integridad física, a la libertad y a la seguridad, a la intimidad, a expresar y difundir libremente los pensamientos. Todo ello se encontraba censurado y opugnaban lo señalado en nuestra Constitución Española de 1978. Además, todos estos condicionamientos de derechos y libertades se relacionan con los sentimientos que me transmitió la víctima; señalaba el miedo, el odio, la persecución. Sin embargo, recalcaba su postura privilegiada tras vivir una transición.
En cuanto al futuro inmediato, todos los miembros de la mesa nos pusimos de acuerdo en que el conocimiento de lo sucedido en el pasado es esencial para no tropezar con la misma piedra. Por ello, la educación se convierte en una herramienta fundamental. Las generaciones jóvenes gozamos de posibilidades de diálogos, frente al temeroso silencio anterior, para tratar este conflicto de memoria histórica y defender los derechos básicos fundamentales del ciudadano.
Iniciativas como la organizada el pasado 8 de noviembre en la Universidad de Deusto es un claro ejemplo de ello.